¿A qué juega Isabel Preysler?

La 'pillada' a la 'socialite' con el nobel de Literatura ha devuelto a escena a Preysler con un posible nuevo romance. Ella, que no deja nada a la improvisación, parece haber dejado un cabo suelto, el de la sorprendida mujer del escritor

Foto: Isabel Preysler, en una imagen de archivo (Gtres)
Isabel Preysler, en una imagen de archivo (Gtres)

Cuando presentó su línea de cremas, Isabel Preysler se quejaba de los comentarios que sobre su vida afectiva circulaban tanto en su ambiente social como en las redacciones. En concreto se refería a la supuesta relación con el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, con quien coincidió ¿casualmente? en el besamanos del Palacio Real el día de la proclamación de Felipe VI. Antes también habían sorprendido unas fotos colgadas en las redes sociales por sus hijas donde se veía a la protagonista en Lisboa viviendo in situ la final de la Champions entre el club blanco y el Atlético de Madrid. Hasta ese momento se desconocía la afición de Preysler por el fútbol y mucho más que fuera seguidora del equipo blanco.

Y eso que entre sus íntimas se encuentre Nuria González, casada con Fernández Tapias, directivo del club. Sorprendía esa nueva faceta cuando Isabel, desde que se separó de Julio Iglesias, ha controlado cada minuto de su vida pública. El tiempo demostró que a Florentino Pérez no le interesaba para nada la figura de la reina de corazones. El empresario no dio mayor importancia al tema y continuó con su vida. La historia se resolvió por sí misma. Isabel tuvo su campaña mediática que le sirvió para que esos encuentros con Pérez fueran pregunta obligada y titular en medios en los que la belleza es solo una sección.

Florentino Pérez, en una imagen de archivo (Gtres)
Florentino Pérez, en una imagen de archivo (Gtres)

Isabel Preysler es la mujer que mejor y más controla su vertiente mediática, y no deja nada a la improvisación. Cualquier aparición pública está medida al milímetro. La puesta en escena, el vestuario, el aspecto físico… Toda salida, que hasta hace relativamente poco eran muy selectivas, lleva una preparación previa. Son como sus apariciones en la revista ¡Hola!, en la que Isabel dejaba el espacio a sus hijos, sobre todo a Tamara y a Ana, en reportajes exclusivos y cuidados. Como decía Tamara: “¡Hola! es nuestro álbum familiar. Ahí está toda nuestra vida!”.

Y, efectivamente, durante años Isabel Preysler mantenía una colaboración con la revista. Después llegó la crisis y, según parece, el fijo dejó paso a colaboraciones puntuales. La reina de corazones es un personaje que vende por sí misma. Y más cuando se puede acceder a ella con situaciones personales, como ha hecho ¡Hola! desde que Eduardo Sánchez Junco se percató del diamante que tenía a su alcance. La contrató como entrevistadora estrella, aunque se solía acompañar de un redactor por si sucedía algún imprevisto. Por ejemplo, que no supiera preguntar.

El escritor Mario Vargas Llosa junto a su mujer, Patricia (Gtres)
El escritor Mario Vargas Llosa junto a su mujer, Patricia (Gtres)

Justamente, uno de esos encuentros laborales fue con Mario Vargas Llosa. Una entrevista sin mayor repercusión, salvo que en aquel momento a alguien le interesó lanzar un rumor parecido al que salió hace unos meses sobre Florentino Pérez. El recorrido fue corto, porque la mujer del nobel, su prima Patricia Llosa, mujer de rompe y rasga, es alérgica a ciertas situaciones rocambolescas. Es más, en ese verano de 1986, cuando Isabel y su familia llegaban al aeropuerto de Málaga para pasar el verano en Marbella, la pregunta de los periodistas era obligada:

–¿Sabe que dicen que Vargas Llosa y usted mantienen un romance?

Su respuesta, acompañada como siempre de una gran sonrisa, fue: “Qué tontería. Somos amigos”. Y así quedó la cosa porque tiempo después se publicaba su relación con Miguel Boyer en la revista Tiempo.

Portada de la revista '¡Hola!'
Portada de la revista '¡Hola!'

Todo este previo viene a cuento porque a los que conocemos a Isabel Preysler desde el jurásico nos llama la atención este reencuentro con Vargas Llosa, que su revista de cabecera ha potenciado con indudable éxito comercial estas dos semanas. En la primera entrega, el escritor era uno más en la fiesta que todos los años organiza el príncipe Carlos de Gales para recaudar fondos. Porcelanosa es una de las firmas que colabora con el hijo de la reina de Inglaterra y se encarga de todos los gastos de desplazamiento, hoteles y estancia de los personajes que contrata ¡Hola!, donde Preysler es el principal reclamo. Por lo tanto, si Vargas Llosa e Isabel viajaron juntos, fue una situación organizada previamente. Se supone que el nobel estaba enterado de la posible repercusión que tendría el almuerzo de ambos en solitario en Madrid tras la cita londinense. Las dos ocasiones perfectamente documentadas por la misma publicación.

Para más inri, se anuncia que el escritor está separado de su mujer. Para que nadie se lleve a engaño. Pero resulta que la esposa, ofendida, ha venido a decir en una especie de comunicado que hace una semana celebraba con toda la familia “nuestros 50 años de casados”. ¿Cómo se explica todo este lío si Preysler nunca ha dejado nada al azar? Esta puesta en escena me lleva a preguntar: ¿cuál es el juego mediático de Isabel Preysler?

En Vena

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