Las masas esperan con hambre canina el estreno este próximo sábado del nuevo programa de Emma García, ideado para cubrir la baja de El gran debate en el prime time de los sábados. Hambre canina porque se trata del mismo perro, pero con distinto collar. Una nueva criatura de La Fábrica de la Tele, dueños también del cortijo de La Noria y El gran debate y de media parrilla de Telecinco. Al fin y al cabo, la cadena y la productora son ya la misma cosa. La Fábrica ha encumbrado hacia el éxito a todas las criaturas profanas que se van mudando de plató dependiendo de la hora y el día. Son los responsables de Sálvame, Sálvame Deluxe, Campamento de verano y ahora también de este nuevo espacio titulado Abre los ojos… y mira. En definitiva, unos superdotados para el chichinabo y la baja ralea, para la escaleta de estercolero y la frivolidad de extrarradio; alumnos aventajados de la ignominia, dignos hijos de su padre.

La explicación a este intercambio de cromos entre cadena madre y productora hija (te quito un programa, te doy otro) es tan simple como la fórmula del éxito de Mediaset. La Noria murió devorando carroña en un banquete servido por la madre de El Cuco y se disfrazó de Gran Debate para reconciliarse con las marcas huidas. Pero en Telecinco una tertulia política, por chusquera que sea, acaba molestando. No es su espacio natural. Es como un parchís en un burdel. El gran debate ha muerto porque las audiencias no eran lo suficientemente boyantes como para que Vasile aguantara todos los sábados las quejas reiteradas de la cúpula del Partido Papular o los desplantes de los políticos, que no querían pisar el plató ni mediando sobres en B. Además, siempre es más fácil generar la bazofia que debatirla, así que tendremos más de lo mismo los sábados.

Abre los ojos... y mira se presenta como un formato originalísimo, comenzando por el título y continuando por sus secciones. El espacio albergará todo y nada a la vez, como pasa casi siempre en Telecinco. Emma García, vocera senior de day time y prime time por la gracia de su principal benefactor desde el inicio de su carrera, el mismísimo Paolo, realizará lo que ella ha definido como “la entrevista de la semana”, que traducido a su idioma, imaginamos, consiste en una charleta en torno a una mesa camilla con Rosa Benito o Sonia Ferrer. Habrá también un debate social, lo que viene a significar que un grupo de saineteros con vocación de libro gordo de Petete, tipo Boris Izaguirre, polemizarán sobre sexo y prostitución. Y todo esto aderezado además con un particular reality que propone el genocidio de los gordos, porque resultan del todo antiestéticos en una sociedad tan sana como la que muestra Telecinco. Lo nuevo de la cadena promete, como de costumbre. Para quien lo quiera ver. Yo prefiero prejuzgarlo.

Ana Rosa Quintana, en una imagen de archivoAna Rosa Quintana, en una imagen de archivo

La margarita de Ana Rosa

Se hacen apuestas sobre si Ana Rosa Quintana aguantará o no un asalto más en la mañana. Algunos ponen fecha de defunción a su periplo matinal al final de temporada. Y lo cierto es que las cosas no han comenzado bien para ella, que se las prometía muy felices el pasado lunes, cuando regresaba de vacaciones con tres o cuatro panes en forma de exclusiva bajo el brazo. Se le quedaron duros los molletes a AR, porque Susanna Griso le acabó dando un revolcón en el fango de las audiencias, situándose cuatro puntos por encima. Las cosas se estabilizaron el martes y, además, hay que esperar a que los niños vuelvan a las clases para que el consumo matinal se estabilice. Es pronto para sacar conclusiones, pero a Ana Rosa la temporada se le antoja complicada tras la traición de Nacho Abad. El rey del morbo ya campa a sus anchas en Antena 3, rivalizando cada mañana con Alfonso Egea por el protagonismo de magacín. Una dura batalla matinal de compañeros para comprobar cuál de los dos puede llegar a ser más tremendista que Schopenhauer. Griso ya cuenta en plantilla con dos de los cuatro Jinetes del Apocalipsis y seguro que su equipo trabaja para fichar a los dos restantes: Iker Jiménez y Pedro Piqueras. Así las cosas, rubia incluida, Espejo Público cada vez se parece más a una película de Brian De Palma.

Mientras los trovadores del gore venden humo en Antena 3, Vasile se lo vende a Ana Rosa. Ella quiere desde hace tiempo ocupar un prime time y el jefe le entregó no hace mucho un caramelo envenenado: los programas dedicados a contextualizar Los días de gloria, la serie infumable basada en las mentiras de Mario Conde. Un material que no daba ni para un artículo en el Pronto. Ana Rosa mordió la manzana y se metió la mayor hostia, con perdón, que recuerdan los tiempos. Y ahora, con esos precedentes, a ver cómo pide por esa boquita. De ahí que surjan los rumores de fuga, que ella misma niega con una sonrisa de esas que finge cada mes en la revista que lleva su nombre y su estampa 'photoshopeada'. Al fin y al cabo, la doña está tan forradísima como el chóped. Corre la leyenda de que cobra cinco millones de euros al año. Poco dinero me parece por hacerle una entrevista de una hora al expresidente de Banesto. Parece que se le acaban también los días de gloria a la reina de las mañanas.  

Monzón, Monzón…

Regresaba también este lunes Wyoming al tajo y lo hacía por todo lo alto: contradiciendo sus principios. Ese día la protagonista de la actualidad era María Dolores de Cospedal, ya que El Mundo publicaba un mensaje de Bárcenas al mediador entre él y el PP que demostraba que la número dos de los populares negoció en febrero un finiquito para el excartero del partido. La Cospe y Rajoy se llevaron esa noche todos los golpes de furia del médico Monzón, como de costumbre, pero ni rastro del intermediario. ¿Por qué? Porque era ni más ni menos que Mauricio Casals, una de las viejas glorias del grupo Planeta, al que ahora Wyoming también pertenece. No quiso morder el cómico la mano que le da de comer y eso, en un país en el que hay casi cinco millones de parados, hay que entenderlo y respetarlo. El problema es que si por algo se caracteriza El Intermedio es por dar en el lomo a los medios de comunicación vendidos a ciertos intereses, y además lo hacen con toda la gracia del mundo y normalmente con toda la razón que cabe en media hora de entretenimiento. Disfrutará Wyoming de lo lindo con el Rioja que le habrá mandado su jefe, pero cuando saque de paseo este año la demagogia barata le estaremos esperando con el mazo.