ESCUELA DE GLAMOUR

Y el bigote dejó de ser cosa de otra época...

¿Por qué los hombres se dejan bigote? Es una pregunta que me hago a menudo, en concreto cada vez que me cruzo con uno de esos

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Y el bigote dejó de ser cosa de otra época...
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    ¿Por qué los hombres se dejan bigote? Es una pregunta que me hago a menudo, en concreto cada vez que me cruzo con uno de esos rostros que parecen haber sido invadidos por un mostacho mutante. Nunca lo he entendido. No sientan bien a todos los hombres y hasta deben ser incómodos. Los pelos pinchan cuando te besan y la comida se queda pegada... Sin embargo, este complemento tan masculino (chicas, lo de Frida Kahlo no debería repetirse jamás) ha sabido sobrevivir al paso del tiempo y ahora son los 'modernitos' de aspecto estudiadamente descuidado quienes pretenden dar a sus estilismos un toque de bohemia vintage llevando bigote. Puede que, definitivamente, sea el momento de decirle a nuestro chico que no se afeite más. Pero antes de hacerlo, que se inspire un poco.

    El bigote a través de la historia ha sido considerado símbolo de hombría y virilidad, pero también es indicativo de clase, sabiduría, autoridad o poder, según el momento y la sociedad donde se le ubique. Por eso no es de extrañar que, de una manera o de otra, siga estando presente en nuestros días y en ocasiones, incluso, cause sensación. El atractivo mostacho de Tom Selleck, por ejemplo, enloqueció a los chicos de Friends en un divertido episodio de la serie en el que Ross, Chaendler y Joey copian el estilo del por aquel entonces novio madurito de Mónica.
    Y es que mientras unos se esfuerzan por eliminar para siempre esos 'pelillos' de su rostro, hay aún quien prefiere inspirarse en grandes iconos bigotudos del cine y la historia como Clark Gable, Burt Reynolds, Salvador Dalí, Groucho Marx, Charlot, Cantinflas, Freddie Mercury, Nietzsche o John Galliano, para aportar a su look ese aire de gentleman, varonil y con clase, que no parece pasar nunca de moda.
    Por lo tanto, si la opción para 2012 es dejar crecer el bigote y demás vello facial, lo primero es tener en cuenta ciertos aspectos como el diámetro del rostro, el grosor de los labios, el tamaño de la boca, de las mejillas... Es fundamental tener una visión general del rostro para ver cuál es la mejor opción.
    Actualmente, los hombres suelen optar por tres estilo: mosquetero (debe ser delgado, para lo cual se rasura el vello bajo la nariz de modo que crezca solo un poco por encima del labio superior), revolucionario (amplio, grueso y que sobrepasa las comisuras de los labios) y corto (más angosto que las comisuras de los labios, ha de recortarse a diario para que no pierda la forma). En líneas generales, en Europa la moda vuelve a traer el bigote más fino. Así, en Alemania recupera su toque setentero y se acerca como un complemento más sexy, y en Italia y los países del Este suele ser menos poblado. Por su parte, en España, Francia y Portugal se suele acompañar con un punto de pelo en el labio inferior, aunque también hay quien le añade una pequeña perilla.
    El resultado final depende del toque personal de cada uno, así que si los famosos internacionales no le convencen, dentro de nuestras fronteras también encontrará inspiración. El bigote de José María Íñigo marcó a toda una generación. Incluso José María Aznar podría ser un referente de estilo en este sentido. Todo depende del cristal con que se mire y para gustos los colores, que dice la sabiduría popular. El caso es que ya sea por seguir la corriente o por los papeles que interpretan en la pequeña y gran pantalla, algunos de los actores españoles del momento, como Miguel Ángel Silvestre, Eloy Azorín, Luis Tosar, Alberto Ammann, José Coronado o Fele Martínez, se han dejado ver últimamente con cuidados bigotes que han marcado tendencia aún sin quererlo.
    Pero si lo que nuestro chico busca es un aire más fresco y atrevido, siempre podrá recurrir a sus ídolos infantiles. Ned Flanders, el vecino puritano de Homer Simpson, Super Mario y su leal compañero Luigi, o Sam el pistolero, archienemigo de Bugs Bunny y el Pato Lucas, le dirán cómo afeitarse para triunfar durante décadas.
    Por último, no hay que olvidar que para todo hay límites. A muy pocos se les ocurriría hoy en día dejarse un bigotillo a lo Hitler, Franco o Fu Manchú. Y es que aunque todas las modas vuelvan, hay casos tan olvidables que más nos vale no copiar ni el bigote.
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