Una hormiga de piedra que es una obra de arte (y viceversa)

La miro y me devuelve la mirada sin reconocerme. Es una escultura, claro, me digo, pero continúo mirándola y me atrapa. Quiero tenerla a mi lado y que recorra conmigo, pétrea, todos mis caminos

Foto: Dispuestas a jugar (o a pelear) / Foto: Eduardo Méndez
Dispuestas a jugar (o a pelear) / Foto: Eduardo Méndez

¿Qué es? "Una escultura en acero y piedra de la serie 'Hormigas' del escultor Luis González-Páramo".

¿Por qué la deseo? En la naturaleza hay bichos que me gustan y otros que no. No pongáis delante de mí (y mucho menos bajo mis pies, craaac) una cucaracha, pero sí me interesa la hormiga y sus connotaciones de fábula. En la obra de Luis González Páramo los bichos no se mueven, pero parecen dispuestos a recorrer tu pared, tu mesilla, tu jardín o el sitio que decidas que sea el hábitat.

Suben por tu pared
Suben por tu pared

Estas esculturas son el resultado de seleccionar piedras de arroyo de la Sierra Norte de Madrid y trabajarlas con alambre y redondos de acero. Cada una de las hormigas, arañas o insectos sin nombre son diferentes. El autor nos lo dice: "En mi mundo, cada objeto parece tener su propia idea de cómo quiere ser. Cada uno de ellos ha sido creado intentando evitar quitarle fuerza a los elementos que lo integran: las piedras o las maderas naturales son cuidadosamente escogidas para darle sentido, equilibrio e intención; la madera natural que arriba a la orilla, una vez tratada y estabilizada, es alterada por el hierro, que hace resaltar algunos de los atributos más significativos".

¿La tendré algún día? "Seguro que sí. No sé si será una araña, una hormiga o una lámpara (el escultor tiene una tendencia casi irracional a realizarlas con todo tipo de objetos reciclados), pero debo tener en mi colección una obra suya. ¿El precio? A partir de 150 euros".

Objeto de deseo

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