Casa Bigote: un lujo en Sanlúcar

Uno de los templos de un producto extraordinario como es el langostino de Sanlúcar y un lugar de referencia para locales y visitantes

Foto: Casa Bigote.
Casa Bigote.

Una visita a Sanlúcar de Barrameda obliga a recorrer tres zonas claramente diferenciadas: el Barrio Alto con sus antiguas bodegas y sus lugares 'escondidos'; la Plaza del Cabildo y sus alrededores con sus tabernas tradicionales, y, por último, el Bajo de Guía bordeando el estuario del Guadalquivir con el Parque de Doñana enfrente nuestro.

Casa Bigote.
Casa Bigote.

Las tres zonas tienen sus atractivos y ninguna visita sería completa si nos dejamos cualquiera de ellas sin recorrer, pero, más allá del encanto de los barrios de la ciudad (este gato es un fanático del Barrio Alto), no pueden dejar de darse un paseo por Bajo de Guía al atardecer disfrutando de una magnífica vista mientras el sol se sumerge en el Atlántico.

Y ya que estamos en Bajo de Guía, qué mejor plan para después de la puesta del sol que irse a tomar algo a Casa Bigote, uno de los lugares más reconocidos de todo Sanlúcar.

Casa Bigote es un local gestionado por los hermanos Fernando y Paco Hermoso, que son la tercera generación de la familia y que, en 1967, acometieron la reforma de la bodeguita que regentaba su padre sentando las bases del actual establecimiento.

Como en casi toda la zona, aquí podrán encontrar pescados y mariscos de primer nivel y unos guisos que rayan a gran altura, pero a Casa Bigote se viene sobre todo a comer langostinos, pero no unos langostinos cualquiera, langostinos de Sanlúcar que, en mi opinión, se llevarían el Oscar al mejor langostino si tal premio existiera.

Casa Bigote.
Casa Bigote.

Los langostinos viven en playas arenosas y en las desembocaduras de los ríos, como es el caso del estuario del Guadalquivir, entre Bajo de Guía y el Faro de Chipiona, y para ser considerado langostino de Sanlúcar, tiene que haber entrado por las lonjas de Chipiona, Rota o del mismo Sanlúcar (Casa Bigote fue el primer restaurante en conseguir el sello otorgado por la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar de Barrameda que certifica su autenticidad). Por lo que se refiere al tamaño, eso no es lo importante (de hecho hay tres tamaños distintos): lo importante es el sabor.

Casa Bigote.
Casa Bigote.

Encontrar Casa Bigote es fácil: busquen el local más concurrido de todo Bajo de Guía y entren sin dudar. En cualquier caso, la primera decisión que hay que tomar es si se queda uno en las mesas altas (barriles) de la terraza, si va a la barra o si pasa al restaurante; si les llama la atención la barra o la terraza, es muy posible que tengan que esperar un rato hasta encontrar un sitio libre, pero la espera merecerá.

Pero hoy vamos a hacer un pequeño recorrido por el restaurante donde, junto a los langostinos, gambas blancas, almejas, bogavantes y demás mariscos, encontrarán entradas como el paté de ortiguillas, lomo de atún en diferentes preparaciones (a la sal, mechado o en manteca) o unas muy buenas frituras.

Casa Bigote.
Casa Bigote.

Vayan pidiendo manzanilla porque ahora habrá que refrescarse para tomarse una sobresaliente sopa de galeras (solo en temporada) que les hará preguntarse por qué no se trabaja más este producto; si no están en temporada, una tradicional sopa de pescado también les puede valer para entrar en los platos principales (si no han querido fritura con las entradas, este es un buen momento para animarse con mención especial a las acedías).

Casa Bigote.
Casa Bigote.

A partir de aquí, todo depende de la capacidad de cada uno, pueden optar por unos muy buenos pescados de roca (plancha, horno, espalda o a la sal) o pueden escoger alguna de las especialidades de la casa: rape en salsa de pan frito, magnífica cazuela de urta a la roteña, lomos de corvina en salsa de cigalas … Cualquiera de las muchas opciones les dejará plenamente satisfechos.

Mención aparte a un plato muy especial que no es fácil de encontrar fuera de aquí: langostinos chiuatos; los chiuatos son langostinos capturados cuando están mudando la piel y esta está tierna y se suelen hacer fritos, aunque también se pueden tomar con tomate frito y huevo.

De beber y, como no podía ser menos, una buena selección de manzanillas, aunque si prefieren otro tipo de vino (allá ustedes), pueden encontrar una buena carta con referencias de distintas D.O. españolas.

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Los Gastrogatos

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