Beatriz Montañez abandona Telecinco para ser (mala) actriz

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Foto: La presentadora Beatriz Montañez en una imagen de archivo en Telecinco (Gtres)
La presentadora Beatriz Montañez en una imagen de archivo en Telecinco (Gtres)

Son las tres de la madrugada y no puedo dormir. ¿El calor? Qué va, algo me atormenta. Me acaban de soplar que Beatriz Montañez deja la televisión. Otra vez. Se anunciará en breve de manera oficial, pero en este momento la estoy llorando en primicia. Bueno, llora conmigo la Virgen de la Macarena que cuelga del cabecero de mi cama. Esos lagrimones me hacen intuir que ella también se huele algo.

El próximo lunes es su último programa en Hable con ellas. Ese es el final de esta triste historia, de este adiós desolador. Pero empecemos mejor por el principio…

Beatriz Montañez nació en Ciudad Real el 3 de junio de 1977. Fue un buen parto. La niña tenía dos orejas, una nariz y unos labios no tan carnosos como hoy, pero muy resultones. A partir de ese día, todo fue a peor.

Estudió la licenciatura de Medios de Comunicación en California, pero en el fondo soñaba con ser artista. Qué daño ha hecho en este país aquella canción en la que Concha Velasco le insistía a su madre con este asunto. Cuánta futura auxiliar administrativa ha tirado por la borda su prometedora carrera... El hecho es que Beatriz lo consiguió. En 1999 ya era una intérprete de prestigio. Fue una de las tres protagonistas femeninas del videoclip de la canción Te quiero igual de Andrés Calamaro. Cuatro minutos de gloria que se convertirían en 30 minutos diarios tras su fichaje en 2006 por El Intermedio.

Allí también interpretaba. Desde luego, hay que disimular muy bien cuando una tiene que ponerse en la piel de una roja vehemente cobrando 1.500 euros al día. Esos eran sus honorarios cuando abandonó repentinamente el espacio presentado por Wyoming para continuar con una nada desdeñable carrera interpretativa que la llevaría a lo más alto.

Como la niña estaba empeñada en actuar, Globomedia, productora de El Intermedio, le ofreció un cameo en una de sus series, Los hombres de Paco, para ver si así se le calmaban los egos. Pero se le subieron a las barbas. Tenía que interpretar a la novia de Laura Sánchez en uno de los últimos capítulos de la ficción. Pero ella, muy digna, se negó a hacer de lesbiana en serial de baja ralea.

Cartel de la película '88' de Jordi Mollá
Cartel de la película '88' de Jordi Mollá

Antes de abandonar laSexta, aprovechó sus vacaciones del último verano para rodar su primera y única película hasta la fecha. Se trataba de 88, de Jordi Mollà, film que se estrenó en el Festival de Gijón del año 2012. Murieron tres críticos de cine durante la proyección, pero más se perdió en Cuba. Se trataba de un thriller de alta complejidad psicológica con reminiscencias ‘lynchianas’. En plata, un truño que sólo vio la madre de Beatriz Montañez. No llegó ni a los cines.

Sin embargo, su carrera como intérprete llegaría a los 212 grados Fahrenheit poco después. En julio de 2012, Beatriz hacía su reaparición estelar en el show business. Esta vez, millones de espectadores pagaron la entrada. Ella se preparó su frase concienzudamente. “Ni camuflarlo, ni enmascararlo… eliminarlo”. Se refería al olor. Sabe Dios que aquel fue el mejor anuncio de compresas que se ha hecho jamás. De hecho, ese año la propusieron para el Goya pero, como siempre, apareció la mano negra. La misma que ha impedido triunfar a otra grande: Bárbara Rey.

Cuando Montañez se vio sin pelas, decidió volver a ganar mucho en poco tiempo. Fichó por Telecinco, umbral que antes había jurado no atravesar, al igual que Patricia Conde. Nadie más crítica en sus años de roja a 1.500 euros la media hora que ella con la programación de esa cadena. Nadie más digna. Pero allí estaba, echando capotes a Pablo Iglesias ante el bueno de Bertín Osborne. Defendiendo la democracia en Venezuela. Toda una idealista. Una soñadora. Una soñadora que quiere ser artista.

Por lo que parece tiene dos proyectos en ciernes, uno en Madrid y otro en Los Ángeles. Una de las películas que parece va a rodar se llama De chica en chica. Un proyecto crowdfunding (lo tienen jodido, en castellano) cuyo argumento es el siguiente:

Nines la vida le sonríe en Miami, tiene éxito profesional como ilustradora y una relación de pareja estable con Becky. Todo su mundo salta por los aires al descubrirse que no ha cumplido los plazos de entrega de su próximo proyecto con Kirsten, una americana enamorada de Nines y miembro de la Asociación Nacional del Rifle (NRA)…

No, lo parece pero no es una película porno. Menos mal, por cierto, que Charlton Heston, amigo incondicional del rifle, ya está muerto. La encerrona que le hizo Michael Moore en el documental Bowling for Columbine era una pavada comparada con este sacrilegio argumental. No quiero imaginar dónde terminarán en este film las escopetas. Sin embargo, lo más sorprendente de todo es que Montañez interpretará… ¡a una lesbiana! Vale, sí, Los hombres de Paco no es la mejor serie del mundo, pero esta película, así narrada, tampoco parece que vaya a barrer en los Oscar.

Estoy pensando que, si viviera Bigas Luna, con esta Carta de Ajuste se hacía una secuela de DiDi Hollywood. Cómo me recuerda la historia de mi protagonista, por cierto, a la de Elsa Pataky. Elsa era Didi en la que a la postre fue la última cinta de Bigas, mala de solemnidad, pero con una moraleja nada desdeñable: lo peor que puede sucedernos es que nuestros deseos se hagan realidad. Pues eso, que suene la música, porque Mamá, quiero ser artista

Carta de Ajuste

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