CARTA DE AJUSTE

Chicote, eres mi héroe

Acabo de leer un artículo que afirma que Chicote le está comiendo la merienda en el 'prime time' de los jueves a Jorge Javier Vázquez. Algo, por otro lado, no muy difícil de imaginar

Foto: Chicote cocinando a Jorge Javier Vázquez. Ilustración realizada por Jate para Vanitatis
Chicote cocinando a Jorge Javier Vázquez. Ilustración realizada por Jate para Vanitatis

Arranca la cosa. Aparece en pantalla una señora que dice que es portuguesa, pero que no luce bigote. Sospechoso cuando menos. Que me perdonen por favor las mujeres portuguesas sin bigote (las tres) por este chiste tan horrible.

A lo que vamos. Entra Chicote en escena.

-Hola, soy María la Portuguesa.

-Hola, soy Alberto el Español.

Con un par.

Jorge Javier tiene toda la pinta de haber sido ese niño al que le quitaban el bocata en el recreo. Si esta teoría fuese cierta, la trayectoria profesional del susodicho se podría interpretar como una forma de venganzaOs preguntaréis qué hago un jueves enchufado a 'Pesadilla en la cocina' cuando podría estar viendo 'Gran Hermano' (risa interior). Precisamente acabo de leer un artículo que afirma que Chicote le está comiendo la merienda en el 'prime time' de los jueves a Jorge Javier Vázquez. Algo, por otro lado, no muy difícil de imaginar. No digo esto porque Alberto el Español sea un señor de buen comer o buen robar, sino porque JJ tiene toda la pinta de haber sido ese niño al que le quitaban el bocata en el recreo. Si esta teoría fuese cierta, la trayectoria profesional del susodicho se podría interpretar como una forma de venganza social por todo aquello. Son simples conjeturas al calor de un verdejo, pero la verdad es que las piezas encajan bastante bien en este rompecabezas freudiano, eso no me lo van a negar.

He leído ese artículo y he pensado que ese tío, el tal Chicote, sin yo saberlo, debía de ser mi héroe. Luego le he visto gritando en plan hombre de las nieves, pero embutido en una casaca más gay que una canción de Abba y... lo he confirmado: es mi héroe. Un héroe que ha venido a salvarnos. No de los cocineros guarros, la quinta raza más numerosa de la tierra, porque quien más quien menos sabe que su programa se codea con el mismo concepto de verdad que 'Gran Hermano'. En realidad, ha venido a librarnos precisamente de ese formato. Y si lo logra, sustituiremos el cartel de Tío Pepe en Madrid por una réplica de su busto hecha con palitos de cangrejo.

Aunque no lo crean, el artículo de marras ha causado en mí una crisis existencial devastadora, como la que vives cuando un niño te llama 'señor' por primera vez en tu vida. A mí me pasó a la puerta de un colegio. “Señor, ¿me pasa el balón?”. Creo que después de la de Truman Capote, la de ese niño es la retórica que más me ha marcado.

Chicote en una foto de archivo
Chicote en una foto de archivo

Lo he dicho en esta bitácora desfasada varias veces: yo soy muy de Descartes. Me aferro a una idea de la que no puedo dudar y ya voy tirando. Al principio elegí algo bonito, 'el amor mueve el mundo', pero luego conocí a mi ex. Mi primera verdad pasó a ser entonces el inquebrantable éxito de 'Gran Hermano', pero hoy todo se viene de nuevo abajo. Mercedes Milá pidió más dinero y lo que le dieron es boleto. Creo, por cierto, que ese es el único instante de mi vida en el que la presentadora me ha caído bien. Entonces pusieron al frente del espacio a Jorge Javier Vázquez y el tío se lo ha llevado todo por delante: la audiencia del formato, el centro de mi filosofía y seguro que también la cuenta en Panamá de unos pocos. Un desastre colosal, vamos.

A tenor de los acontecimientos, necesito como el comer encontrar otra primera verdad. Pero en qué puede creer uno ya en este país si 'GH' no llega al 20% y Ramón García no va a presentar este año las Campanadas en TVE. Quiero recoger aquí la terrible historia de este hombre, Ramontxu, al que alguien (una deidad, un amigo en la Corporación de Francisco Correa...) le había encomendado una misión en el mundo: dar las uvas. Y ya. Pero una mano negra, tal y como él mismo ha denunciado públicamente, se lo está impidiendo.

Por eso propongo solemnemente que nos neguemos a cambiar de año. Lo haremos no solo por nostalgia de una capa, hoy capa caída, sino por solidaridad ante todo, porque debe de ser muy duro que te aparten de tu puesto el único día del año en el que trabajas. Yo abogo más que nadie por el trabajo y por la gente trabajadora, porque con esfuerzo y esperanza todo se alcanza. Mira, una gran candidata a nueva primera verdad. Ahí está la televisión patria para demostrarlo. 

 

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Carta de Ajuste

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