nada nuevo bajo el sol

El insípido paso de Edmundo-Bigote Arrocet por 'Supervivientes'

Su estrategia consistía en pasar inadvertido bajo sus camisetas y bufandas de diseño. Ni una llamada de tórrido amor de la todopoderosa María Teresa Campos lo sacó de su ensimismamiento

Foto: Ilustración realizada por Jate para Vanitatis.
Ilustración realizada por Jate para Vanitatis.

¿Qué ha hecho Edmundo Arrocet en ‘Supervivientes’? Nada, literal. Na-da. Ene-a-de-a: nada. Rascarse las bolas chi(le)nas. A Bigote la participación en el concurso se la han trabajado desde España los medios de comunicación y las Campos. Teresa, Terelu y Camen. Cada una a su manera.

El cómico puso rumbo a Honduras con la intención de no mojarse ni el ombligo. Su baza consistía en pasar desapercibido entre el resto de aspirantes y haciendo mutis por el foro ha llegado casi a las puertas de la semifinal del reality escondido bajo una suerte de camisetas y bufandas de estilo naif diseñadas por él mismo.

El dueño del mostacho –ahora afeitado– más famoso de la televisión (con permiso del maestro José María Íñigo) empezó toreando las embestidas de Gloria Camila (en este foro Gloria-K), que lo acusaba de no saludarla por prescripción de María Teresa (íntima de su hermana Rocío Carrasco), y terminó por no departir con ninguno de los supervivientes y a duras penas con Jorge Javier Vázquez en las conexiones en directo. Edmundo se la envainaba de espaldas al mundo. Un toque de atención de la organización, tras considerar la experiencia muy sencilla, le obligó a ser el principal proveedor de alimentos y ni por esas puso algo de su carne en el asador para posicionarse como un buen sobreviviente. Su mantra era: trabajar poco para no quemar calorías y despistar el hambre. Olé, gladiador.

Bigote y María Teresa en una imagen de archivo. (Gtres)
Bigote y María Teresa en una imagen de archivo. (Gtres)

Tras ser expulsado por la audiencia, Bigote tuvo que hospedarse en el palafito con la única compañía de sus recuerdos. Lejos de regalarnos un sinfín de monólogos existencialistas o chistes de Jaimito, el chileno optó por esconderse en su caparazón de algodón y témperas y solo supimos de él la noche que María Teresa descolgó el teléfono para ponerlo al loro. Arrocet no ha dado juego; ni solo ni con orquesta. Edmundo no es un místico solitario, Edmundo es un plomazo frío, poco empático y cero generoso.

Edmundo Arrocet en 'Supervivientes'.
Edmundo Arrocet en 'Supervivientes'.

Teresa, la presentadora sin programa pero con contrato millonario con Tele 5, ha sido protagonista ¿involuntaria? de esta edición antes de que comenzara por mostrar su descontento con la participación de su pareja, después por preferir que Bigote ignorase que había sufrido una isquemia cerebral -de la que afortunadamente se está recuperando- y por último gracias a la intervención telefónica en la que gritó su amor por Edmundo a los cuatro vientos: te quiero mucho, cuídate, te amo. Él le pagó tanto esfuerzo olvidándose de su cumpleaños pese a las insinuaciones de una tierna Sandra Barneda que dice tener muchas ganas de abrazar a Bigote. No será por lo buen concursante que ha sido.

Carmen Borrego en 'Supervivientes'.
Carmen Borrego en 'Supervivientes'.

Mientras Carmen Borrego ha defendido al novio de su madre en plató con cutículas y encías pese a no ser su valedora oficial, Terelu le ha dado una de cal y otra de arena en 'Sálvame'. No sorprende, ahora que lo conocemos un poco más, que la relación entre estas y el humorista sea escasa; pues el penúltimo expulsado de ‘Supervivientes’ no sabe vivir en manada. Es un lobo solitario. Si el hombre es un lobo para el hombre, Edmundo es el más feroz. Todos los esfuerzos desde la madre patria por mantenerlo en el concurso facturando fueron en vano porque Edmundo ya está en España para seguir manteniendo la imagen que se tenía de él antes de su paso por el reality: la de hombre que evita todo esfuerzo. Nunca la caricatura se había acercado tanto a la realidad. Si Edmundo fuese más descarado en la entrevista con el mejor concursante de 'Supervivientes', Jorge Javier Vázquez, anoche, habría hecho suyas las palabras de Nuria Ber, "con lo que cobro yo aquí esta noche, puedo tirarme 10 meses tocándome el tete". Qué bueno cuando un entrevistado se toma su trabajo en serio.

Mucha tele que cortar

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