Tita Cervera y Borja Thyssen vuelven a las andadas: Navidades por separado en Suiza
Madre e hijo han pasado las fiestas por separado. Mientras Borja celebró la Navidad en Gstaad junto a Blanca y el resto de la familia, Tita lo hizo en Andorra
Tita Cervera y Borja Thyssen, en una imagen de archivo. (Gtres)
Carmen Cervera no viajó a Gstaad, en Suiza, por Navidad, como sí hizo otros años, cuando la relación con su hijo Borja funcionaba. Este año, decidió pasar estas fechas sin moverse de Andorra, donde tiene su residencia desde hace años, y lo celebró con sus hijas, Carmen y Sabina, su sobrino y su familia. Cada uno por su lado, aunque ya es una situación que a Tita le afecta cada vez menos porque sabe que la relación con su primogénito es como una noria. Sube y baja sin que exista ningún motivo relevante.
Borja y Blanca Cuesta forman una unidad estable con sus cinco hijos y con los otros abuelos, Heidi y Miguel Cuesta, que siempre han apoyado al matrimonio cuando las experiencias familiares con Tita Cervera no eran especialmente buenas. Estas Navidades eran complicadas para todos ellos. Hace dos meses fallecía en Barcelona Rafael Cuesta, a los 56 años, y los padres aceptaron la propuesta del yerno y de la hija para pasar con ellos las Navidades en Gstaad.
Carmen Cervera y su hija. (Europa Press)
En esta estación de los Alpes suizos, Borja Thyssen invirtió en un apartamento que le vendió su hermanastro, como publicó Vanitatis en su día. Tras la remodelación, se ha convertido en uno de los lugares preferidos de los Thyssen Cuesta. No así Tita, que siempre prefirió instalarse en un hotel cuando coincidían. Esta vez, y como se decía al principio, no se ha dado la circunstancia de poder disfrutar de la convivencia filial en Navidad. Según me confirman, sí hubo mensaje de felicitación navideña.
Carmen Cervera, a sus 82 años, prefiere dedicar su energía a otros menesteres y parte de su tiempo lo utiliza en preparar a su hija en los temas relacionados con los museos que llevan su nombre. Sigue comprando obra para completar los museos de Andorra y el de Barcelona, que será la próxima inauguración. La hija ha vuelto a retomar sus estudios universitarios y en sus últimas apariciones públicas ha demostrado soltura ante la prensa.
Blanca Cuesta y Borja Thyssen. (EuropaPress)
El hijo y la madre sí se volverán a ver en la próxima reunión del patronato del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Un puesto honorífico por el que no recibe remuneración. Esta designación se formalizó en 2020 a propuesta de Tita. Sí, en cambio, es beneficiario del alquiler por quince años de la colección Carmen Cervera al Estado por seis millones y medio anuales. El hijo del barón participa con un porcentaje del treinta y cinco por ciento en varias de las empresas de Tita Cervera. Y una de ellas es la propia colección.
Borja y Blanca tienen una vida alternativa en la que la madre y suegra interviene poco. Este 2026 estrenarán nueva mansión en la urbanización La Finca (Pozuelo de Alarcón), donde ya compraron en su día un chalet que vendieron, y en la actualidad viven de alquiler en la misma zona hasta que finalicen las obras y la decoración del domicilio, que supervisa directamente Blanca. En la nueva casa tendrá su propio estudio para continuar con su dedicación pictórica. Hace tiempo que no expone individualmente, pero en una de las últimas en Catar su obra tuvo una buena acogida. El matrimonio mantiene un perfil bajo y no suele acudir a fiestas patrocinadas por firmas comerciales.
Carmen Cervera no viajó a Gstaad, en Suiza, por Navidad, como sí hizo otros años, cuando la relación con su hijo Borja funcionaba. Este año, decidió pasar estas fechas sin moverse de Andorra, donde tiene su residencia desde hace años, y lo celebró con sus hijas, Carmen y Sabina, su sobrino y su familia. Cada uno por su lado, aunque ya es una situación que a Tita le afecta cada vez menos porque sabe que la relación con su primogénito es como una noria. Sube y baja sin que exista ningún motivo relevante.