Café Society
Por
Kitín Muñoz y Kalina de Bulgaria, una familia feliz para su hijo Simeón
El joven ha pasado una temporada aprendiendo de los monjes Shaolin en China, donde empezó a practicar el Sanshou, también conocido como boxeo chino
La primera vez que vimos al nieto de Simeón de Bulgaria como protagonista fue en la entrega de premios Influencia Hispana que se celebró en Madrid en octubre del año pasado. El joven acudió en representación de su padre, Kitín Muñoz, para recoger el premio que esta asociación le había concedido. El matrimonio no pudo acudir y de ahí que fuera Simeón el que viajara de Sofía, donde viven, a España. Y
Así fue como pudimos ver lo bien que se manejaba en un ambiente al que por su edad no estaba acostumbrado. Su tío Konstantin quiso estar presente en el acto y acompañar al sobrino en este primer acto público como mayor de edad. Dio las gracias y explico que su padre estaba muy feliz por esta distinción que reconocía su trabajo como embajador de Buena Voluntad de la UNESCO y aventurero. A pesar de ser tan joven se expresó con claridad y sin titubeos. Ese día también contó lo que iba a ser su próxima experiencia con los monjes Shaolin en China.
Meses después, el 1 de noviembre aparecía junto con el abuelo, el rey Simeón, en la ciudad de Elin Pelin, un municipio cercano a Sofía, la capital. El motivo era celebrar la fiesta del Día Nacional de los Despertadores. Una fecha muy importante para los ciudadanos búlgaros que representa la lucha cultural y revolucionaria durante el imperio otomano.
Ese día, vestido con el uniforme de la Guardia Joven, recibió los símbolos de esa asociación y poso junto al que fuera ex primer ministro y ex rey del país. Se convirtió en el primer miembro de la familia al participar en el desfile. El resto de los hijos y nietos del monarca no han mantenido esta tradición. El joven participó en la procesión de antorchas y depositó flores en el monumento al escritor Elin Pelin, que da nombre a la ciudad.
Ese día explicó en búlgaro, idioma que habla perfectamente y país donde nació, que daba gracias a su madre por esa decisión de convertirle desde su nacimiento en ciudadano del país de sus antepasados. Hasta ahora, estas referencias anteriores habían sido sus apariciones públicas. La última vez en la que se le ha visto ha sido en el funeral de la princesa Irene de Grecia, que fue su madrina de bautizo ortodoxo. Había regresado de su etapa en el monasterio Shaolin donde ha permanecido un año aprendiendo las artes marciales de kung-fu.
La revista '¡Hola!' daba cuenta de esta experiencia donde el joven Simeón explicaba en qué había consistido su aprendizaje de esta cultura milenaria en la que la disciplina, el deporte, la introspección personal y meditación entre otras actividades formaban parte de su agenda diaria. Entre ellas, se encuentra el Sanshou, conocido como boxeo chino, que ha practicado y lo seguirá haciendo como se puede ver en la imagen que publicamos en este reportaje. Se trata de un deporte de contacto completo derivado de kung-fu. Un arte marcial que ha formado parte de su estancia en Shaolin.
La preparación del nieto de Simeón de Bulgaria se complementa con estudios en árabe clásico. Sus primeros años de matrimonio, Kitín Muñoz y Kalina vivieron en Rabat, donde el hijo tuvo cuidadoras que le enseñaron costumbres y tradiciones de Marruecos. Los padres han querido darle una educación multicultural. Viven en Sofía, aunque viajan a menudo a España.
Kitín Muñoz creó hace unos años el festival Moussem de Tan-Tan en el desierto del Sáhara, a dos horas de avión de Casablanca. Esta celebración fue declarada patrimonio intangible de la Humanidad en el 2005 y consiste en una especie de feria y fiesta ancestral de los pueblos nómadas que utilizaban ese lugar como punto de encuentro de las caravanas comerciales. Kitín Muñoz explicaba en aquellas fechas: "Era un centro de intercambios culturales, agrícolas y familiares. Se organizaban bodas, trueques comerciales, concursos de poesías y carreras de camellos entre más de treinta tribus para las que Moussem era su referencia". Desde muy pequeño el hijo Simeón les acompañaba en esta experiencia.
La primera vez que vimos al nieto de Simeón de Bulgaria como protagonista fue en la entrega de premios Influencia Hispana que se celebró en Madrid en octubre del año pasado. El joven acudió en representación de su padre, Kitín Muñoz, para recoger el premio que esta asociación le había concedido. El matrimonio no pudo acudir y de ahí que fuera Simeón el que viajara de Sofía, donde viven, a España. Y