De su secretario a un sacerdote: las personas que están al lado de la reina Sofía tras la muerte de Irene
La reina Sofía ha sufrido un duro golpe con la muerte de su hermana, pero no está sola. Además de su familia, tiene muchos amigos y gente cercana en la que se refugia
La reina Sofía en el funeral de la princesa Irene. (Casa de SM el Rey)
Para doña Sofía, la muerte el pasado 15 de enero de la princesa Irene, su hermana querida, ha sido una de sus grandes tragedias. Desde que los médicos le comunicaron que ya no había solución, se fue preparando. Pero, aun así, y a pesar del apoyo familiar y de todo el entorno profesional y de las fundaciones que preside, que la aprecian, ha sido muy duro.
En los últimos dos ingresos de la princesa Irene, doña Sofía nunca se separó de ella e incluso llegó a pasar varias noches en el hospital Ruber hasta que le dieron el alta. La relación de las dos hermanas iba más allá de ese hilo fraternal que acompaña el vínculo familiar. Eran amigas, confidentes, compartían aficiones y apoyo mutuo cuando las situaciones complicadas aparecían por el palacio de la Zarzuela, unas veces con sordina y otras como tsunamis informativos. La princesa siempre adoptaba una postura de paso atrás que la hacía invisible.
La reina Sofía en el funeral de Irene. (Casa de SM el Rey)
Cuando el deterioro llegó a su vida, se cambiaron los tiempos y era la emérita la que le dedicaba parte de su vida. La última vez que la princesa griega tuvo una aparición pública fue en los premios BMW de pintura, en diciembre de 2024. Esa vez no presidió la mesa como presidenta de Mundo en Armonía y solo estuvo en el palco para disfrutar de la gala musical. Ya no hubo más apariciones.
Doña Sofía continuó con su agenda institucional y ese verano se instaló en el palacio de Marivent con la princesa Irene. Al año siguiente, en 2025, la Reina emérita solo apareció en la recepción y regresó a Madrid. Su hermana no estaba en condiciones de viajar. Ese septiembre tuvo uno de los primeros ingresos supervisados personalmente por la madre de Felipe VI.
El 19 de enero, doña Sofía tuvo que enfrentarse a la soledad en el cementerio de Tatoi. Era el lugar donde la familia griega había sido tan feliz hasta que llegó el primer exilio. El segundo le tocaría a Constantino. La monarquía helena dejó de ser querida por los ciudadanos en una votación, y el hermano pequeño siguió el mismo camino que sus padres. En el cementerio están enterrados los reyes Pablo y Federica.
La visión de la reina agarrando la bandera que había cubierto el féretro de su hermana representaba el desconsuelo en toda su magnitud. Una imagen que caló hondo en los ciudadanos de España y Grecia. Salvo en una ocasión, en el entierro del conde de Barcelona, nunca se la había visto llorando sin poder contener la pena. Pero, como aseguran a Vanitatis, Sofía no vive en soledad, en el sentido afectivo de la palabra.
Por supuesto, están las infantas y los nietos, pero cada uno ha vuelto a recuperar sus agendas, mientras que doña Sofía ha permanecido en Grecia. La duquesa de Palma viajó a Sevilla para inaugurar la pasarela flamenca SIMOF, la infanta Cristina a Barcelona para supervisar las obras de su nueva casa, y don Felipe a sus dedicaciones institucionales. Los tres estaban pendientes de su madre, al igual que su entorno más directo, por lo que se encuentra muy arropada.
La reina Sofía y la princesa Irene, en el premio de pintura BMW 2024. (Limited Pictures)
“Doña Sofía es muy fuerte y, como no puede ser de otra manera, está muy triste. No está sola. Tiene personas fieles a su lado que la han acompañado siempre”, explican. Este grupo, en el que también se encuentran Margarita Gómez-Acebo y Alia de Jordania, incluye al sacerdote Tomeu Català, fundador de Proyecto Hombre; a Artuero Coello, coronel del Ejército de Tierra y secretario de doña Sofía; y a Miguel Fernández Tapia Ruano, médico de cabecera y teólogo.
El mismo hilo afectivo de respeto mantiene el general José Cabrera, quien fue jefe de su secretaría durante treinta años y no quiso faltar al funeral en Atenas, igual que parte del equipo de Mundo en Armonía, la fundación de Irene, que a pesar de su disolución en diciembre de 2023, se ha mantenido unido a doña Sofía. Y no falta en ese núcleo de cariño la mecenas Mayte Spínola, con la que la Reina emérita y la princesa Irene compartieron veranos y almuerzos en la casa de la infanta Pilar.
Una de las mujeres más cercanas a doña Sofía es Laura Hurtado de Mendoza, que llegó a la vida de la Reina en 1970 recomendada por el marqués de Mondéjar, quien fue durante años jefe de la Casa de Su Majestad. Como algunos de los fieles que hemos mencionado, la fidelidad y discreción forman parte de su forma de vida, y acudió a Grecia para apoyar y consolar a doña Sofía, que en breve volverá a España y retomará su agenda profesional.
Como nos aseguran, “la Reina emérita no está sola. Aunque la tristeza forme parte de sus sentimientos ahora; más adelante recuperará la alegría que siempre la ha acompañado”.
Para doña Sofía, la muerte el pasado 15 de enero de la princesa Irene, su hermana querida, ha sido una de sus grandes tragedias. Desde que los médicos le comunicaron que ya no había solución, se fue preparando. Pero, aun así, y a pesar del apoyo familiar y de todo el entorno profesional y de las fundaciones que preside, que la aprecian, ha sido muy duro.