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AVE CÉSAR

Las lomanas de Carmen no se compran con cash

Los pechos de Carmen Lomana no tienen precioCustomizando el refrán popular, a la vista queda que Carmen Lomana no es el único animal que tropieza dos

Los pechos de Carmen Lomana no tienen precio

Customizando el refrán popular, a la vista queda que Carmen Lomana no es el único animal que tropieza dos veces con los pedruscones de Cuqui Fierro, pero si la única en colocarse el laurel, cual Paco Porras, orgullosa de la epopeya. El topless en los personajes que juegan en su liga no es nada habitual ni mucho menos pijo e in. Y ni hablar de disciplinario. Pero ella, a quien a lo largo y ancho del verano ya la han pillado dos veces con las lomanas face to face con Lorenzo, que no es el rey de las camas sino el astro rey, tiene ese don de barnizar situaciones, que serían motivos suficientes para que la baronesa Thyssen la desheredase de su fortuna, y que parezcan tan dulces e inocentes como cada vez que Tamara Falcó abre la boquita. Está orgullosísima de sus cántaros de piel y presume de ellas/os sin pudor, que diría la ministra Aído. No como otras. Aunque para duelo de pititas, ya es suficiente con el de la propia con la ex duquesa de Feria, también llamada Naty Abascal. Sacar pecho y mostrar hasta el mismísimo carné de identidad en cualquier playa de Marbella no tiene precio, se pague con cash o con card. Y ahí Lomana se ha vuelto a ganar a sus seguidores, que, al igual que los carlistas, cada vez se evaporan más y más en el espacio sideral.

Isabel Preysler invita a Chábeli a exponerse en el Louvre

“Qué poco física eres, hija”. Aunque suene a reprimenda por parte de una profesora cualquiera de mecánica cuántica o electromagnetismo a sus alumnos universitarios, la frase tiene dueño y señor. No se trata de Sofía Mazagatos o Federico Trillo, que ya han pasado a la leyenda viva de los gazapos más memorables. Tampoco de la polifacética Ana Obregón, que ha sido más de biología y siempre ha mostrado su disposición por las moscas del vinagre, sino de la emperatriz del baldosín, que no es Gina Lollobrigida, sino la mismísima Isabel Presyler, mamá de la panda de los Iglesias. Ella que ya ha conseguido convertirse en un holograma en tres dimensiones y aspira a su próxima exposición en el Louvre como la Mona Lisa, le recomienda a su primogénita -que como Rociíto y Paquirrín también ha crecido y ha experimentado los designios de la ley que un día, para tristeza de muchos, descubrió un señor llamado Isaac Newton- a convertirse en la nueva Isabel de Segura y reemplazar a la propia amante de Teruel, pasando por el quirófano más y más veces. Chábeli le responde que ella va a ser una vieja muy feliz, con el mismo tono y eco que Paulina habla sobre sus ‘pequeños rubitos’. Está claro que ni el bisturí ni el dinero dan la felicidad. Hasta Ambrosio se ha dedicado a la buena vida.

Marta Sánchez no es ninguna María de la Ó

La crisis matrimonial de Marta Sánchez tiene en vilo a la humanidad. Una sensación que a muchos les recuerda cada vez que Julián Lago daba paso a la publicidad o el vahído que producían los zooms del fallecido Lazarov. Jesús Cabanas, su todavía esposo, ya cansado de la persecución mediática, le ha cargado la cruz, como recreaba la famosa copla, y ha dejado el tema colgando en las manos de su todavía mujer, que lejos de dar vida a la popular María de la Ó, parece que no pierde el tiempo: es más, a tenor de su actitud de despiste durante los últimos días, lo está ganando. Y es que en estos casos -que sirva como ejemplo el paradigma de la Pantoja y el ex edil metido a tabernero- no hay ripia que perder. Si su desnudo en Interviú, cuando el torno giratorio todavía estaba pendiente de patente, le sirvió para pagar la hipoteca de Villa Sánchez, la posible exclusiva sobre su divorcio -ese parece ser el destino final de su unión matrimonial- también irá a parar a tapar algún que otro agujerillo, por muy star que sea y por muy acostumbrados que estemos a escuchar la frasecita en los sorteos del Calvo -disculpen la mayúscula, pero desconozco su nombre de pila- o del Niño. Otros dicen que la ex cantante de Olé Olé siempre ha sido una señora y que lo de mercadear con los trapos sucios no le ha gustado nunca. Esperemos que así sea y que los lave en su propia casa. Jesús Puente, esté donde esté, le estará agradecido.
 

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