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El Rey no participa de la exclusiva de su sobrino Nicolás de Grecia

Cuando se supo que don Juan Carlos no asistiría al enlace griego de su sobrino Nicolás, esta decisión real sorprendió. La razón que dieron a Vanitatis

Foto: El Rey no participa de la exclusiva de su sobrino Nicolás de Grecia
El Rey no participa de la exclusiva de su sobrino Nicolás de Grecia
Cuando se supo que don Juan Carlos no asistiría al enlace griego de su sobrino Nicolás, esta decisión real sorprendió. La razón que dieron a Vanitatis desde el gabinete de comunicación de Zarzuela para explicar su ausencia con la frase “el rey no va a bodas” resultaba un tanto chocante, porque no siempre ha sido así.
 
Estuvo presente en los siquieros de los cuatro hijos de la infanta Pilar, Simoneta, Beltrán, Bruno y Fernando.También acudió a la denominada boda de la tercera infanta, que no fue otra que el enlace de Ana Aznar Botella. Y a muchas más como las de las sobrinas Borbón Dos Sicilias, los Bulgaria y alguna privada de la que oficialmente no se tiene constancia.
 
Por lo tanto, y salvo que hubiera una fecha marcada en el calendario de actividades sociales para decir “se acabaron las bodas”, la deserción real tuvo que ver, como más tarde se dijo, con su recuperación física.
 
Una aclaración más comprensible que la inicial. Hasta aquí el razonamiento más o menos lineal que habría que dar por bueno. Pero ahora podría haber otra explicación más justificada que todas las anteriores, si se confirma, como adelantó la periodista Mariangel Alcazar, que Nicolás de Grecia habría pactado una exclusiva con la revista Paris Match, con lo cual todos los invitados se convertirían automáticamente en atrezzos de ese reportaje que, seguramente, veremos también en la revista ¡Hola!.
 
Ya hubo precedente, como sucedió con el posado de Luis Alfonso y Margarita en el apartamento neoyorkino y que tanto disgustó al heredero al trono de Francia, porque desconocía ese trasvase gráfico.
 
Ahora la pregunta del millón es saber si su majestad era conocedor del trueque económico organizado por su sobrino carnal, para que su boda tuviera una rentabilidad económica. Una inversión que si en los personajes del colorín, como Jesulín o Lolita, puede resultar comprensible, en el caso de Nicolás de Grecia se traduce en una decisión un tanto cutre.
 
Sobre todo si se tiene en cuenta, como así se ha dicho, que la familia es millonaria y la propia novia de posibles privativos. Algo menos que María Chantal Miller, pero por ahí andan las dos.
 
El caso es que todos los invitados reales, coronados o no, serán el reclamo mediático de la próxima semana. ¿Sabría la princesa Letizia de esta exclusiva?
 
Por cierto, y a pesar de algunos comentarios en su contra, fue la más acertada a la hora de elegir el modelito para la gran boda. Con su diseño de hestial (versión griega de la vestal romana) homenajeó la mitología del país heleno. Todo un detalle.
 
Las infantas, por su parte, no tuvieron su mejor día. Doña Elena no confió en Caprile y su vestido de chiringuito al anochecer no convenció. Y por parte de la duquesa de Palma tres cuartos de lo mismo. Con el batón que lució aparentaba muchos más años. Por muy de seda que fuera, nada tenía que envidiar a los trajes de actuar de Betty Misiego.
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