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El novio de la Duquesa tendrá que pasar por el juzgado

Ni los más íntimos saben la fecha de la que podría definirse como la boda fantasma. Y no porque sus protagonistas sean familia de Casper (el espectro

Foto: El novio de la Duquesa tendrá que pasar por el juzgado
El novio de la Duquesa tendrá que pasar por el juzgado

Ni los más íntimos saben la fecha de la que podría definirse como la boda fantasma. Y no porque sus protagonistas sean familia de Casper (el espectro de la película infantil), sino porque tanto Cayetana Alba como su novio no se pronuncian ni en público ni en privado.

La cuenta atrás comenzó en el mismo momento en que la Duquesa aseguró en una entrevista que el fin de toda relación amorosa seria y duradera era el matrimonio. Una premisa influida por sus fuertes convicciones religiosas más que por una necesidad de dar carta de naturaleza legal a su compromiso con el funcionario. Las damas venerables y octogenarias como ella se pueden permitir lo que quieran, incluso ir vestida de tul ilusión si ese es su deseo, cortar la tarta nupcial con uno de los sables de sus antepasados, o vivir en pareja sin ser obligatorio el Libro de Familia y la bendición eclesiástica.

La herencia ya está repartida y, como es obvio, no se contemplan futuras adopciones con lo cual no existirían problemas de índole económico, o complicaciones con los hijos por el patrimonio que, aunque no han dado el visto bueno, no tendrán más remedio que acoplarse a la decisión tomada por la Duquesa con cautela primero y con decisión después. Incluso el hijo jinete que en su día aseguró que su madre no se podía casar no ha tenido más remedio que echar marcha atrás, y anunciar públicamente que “iré a la boda”. Un enlace íntimo donde sólo estará la familia directa y del que seguramente se tendrá constancia gráfica cuando ya se haya celebrado, como ocurrió cuando se casó con Jesús Aguirre y la pareja repartió un par de fotos a los medios.

La Duquesa se encuentra en un momento nirvana, feliz con su funcionario con el que comparte aficiones como el cine o recorrer el mundo. Tienen previsto un viaje por el norte de Europa del que no se sabe si será antes o después de su compromiso matrimonial. Hasta que todo esto ocurra, la pareja continúa disfrutando de su último verano de solteros, mientras Cayetana última los detalles de lo que se supone será uno de los días más felices de su vida.

El funcionario, por su parte, no toma decisiones de ámbito doméstico y ha dejado menús y convite en manos de su chica. Aunque una de las cosas que sí tendrá que hacer en solitario será acudir el próximo 4 de octubre a los juzgados de plaza de Castilla de Madrid. Allí se celebrará la vista contra el elemento perturbador que quiso dañar su relación amorosa, acudiendo a un programa de televisión para contar intimidades suyas relacionadas con su pasado afectivo.

En aquel momento, el abogado Javier Saavedra solicitó medidas cautelares que el juez concedió. Después, y recibiendo instrucciones, el letrado, que también lo es de Cayetana, interpuso una denuncia por intromisión ilegitima en el Derecho al Honor de Alfonso Díez que se admitió a trámite. Una vez resuelta esta desagradable historia, la pareja tiene por delante organizar su cambio de estado civil. Para Alfonso, que ha cumplido sesenta años, será su primera boda.

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