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La varicela de Eugenia, cuestión de Estado

Este martes, Eugenia Martínez de Irujo salía de la clínica Ruber, donde había permanecido ingresada seis días por una virulenta varicela. Entre su llegada a Urgencias

Foto: La varicela de Eugenia, cuestión de Estado
La varicela de Eugenia, cuestión de Estado

Este martes, Eugenia Martínez de Irujo salía de la clínica Ruber, donde había permanecido ingresada seis días por una virulenta varicela. Entre su llegada a Urgencias y la visita de su madre al centro hospitalario, había ocurrido un hecho sin igual: se había celebrado en Sevilla la boda de la década. Aunque parezca exagerado ese calificativo, así se han llegado a denominar en la prensa internacional los esponsales de la matriarca de la saga Alba, dadas las peculiaridades de la novia.

Que una venerable dama de 85 años con títulos, grandezas de España, palacios, tierras y señoríos se casara por tercera vez con un funcionario, cuyo sueldo no superaba el gasto mensual en papel de aluminio de las cocinas de Liria, era sorprendente, incluso más que la diferencia de edad. Tampoco faltaron las intrigas y los comentarios maledicentes que, muchas veces, salen del propio entorno familiar con el consiguiente mosqueo de la duquesa. Fueron precisamente unas supuestas manifestaciones realizadas por Inka Martí, la mujer de Jacobo, lo que, al parecer, molestó a Cayetana, que desató todas las iras contra ella.

Como es natural, el marido salió en su defensa y fue la causa de que el hijo dijera: “Mamá, ahí te quedas, que yo no voy a tu boda”. Con estos antecedentes de ausencias importantes -incluida la desbandada de Matilde Solís, ex de el duque de Huéscar-, la noticia del ingreso de Eugenia por varicela sonaba raro. Tanto es así que se emitió un comunicado a instancias de la protagonista. Mientras en Madrid casi no se dio pábulo a los rumores, en Sevilla se desataron las habladurías. “¿Cómo que la niña está con varicela? Pero si el domingo estaba de fiesta en casa de las Cobo”, decían. “Se ha buscado una excusa para no estar en Dueñas”, aseguraban otros, olvidando que en ningún hospital se dan partes falsos y mucho menos firmados por reputados profesionales.

La varicela de Eugenia se convirtió en tema de conversación y de tertulias, porque la boda de la duquesa y todo lo que lo rodeaba era motivo de comentarios y divagaciones. Se llegó a decir que el ingreso había durado un par de horas y que luego se había marchado a una playa idílica con su novio. Mientras la bola de nieve se iba haciendo cada vez más grande, Eugenia lo estaba pasando francamente mal, no por los comentarios, sino por la altísima fiebre y las erupciones.

La varicela pasada la adolescencia puede ser brutal, como le ha ocurrido a la pequeña de la casa. Las visitas de personas que no hubieran pasado la enfermedad estaban prohibidas. Un contagio general podía ser la guinda. Pero Eugenia no estaba sola. Antes y después de desplazarse a Sevilla, sus hermanos estuvieron con ella, al igual que sus íntimos, como Lola, la persona de confianza de la duquesa. Una vez fuera del hospital, Eugenia deberá seguir tratándose hasta que desaparezcan las erupciones.

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