Logo El Confidencial

El barón Thyssen habló desde el más allá

Carmen Cervera no quiere que la llamen baronesa ni doña Carmen ni Carmen a secas. “Soy Tita porque así me llamaba Heini”, contaba la noche de

Foto: Carmen Cervera junto a la portada del libro de memorias del Barón Thyssen (Gtres)
Carmen Cervera junto a la portada del libro de memorias del Barón Thyssen (Gtres)

Carmen Cervera no quiere que la llamen baronesa ni doña Carmen ni Carmen a secas. “Soy Tita porque así me llamaba Heini”, contaba la noche de la presentación del libro de memorias de su marido en el museo Thyssen. Un estreno anómalo al que acudieron a última hora su  hijo Borja y la que hasta hace poco era la nuera innombrable. Aparentemente se llevan todos de cine en plan familia feliz… y que dure. Aunque sólo sea por preservar el patrimonio que dejó el barón y que los gestores de Tita han mantenido. Blanca Cuesta es una especie de infanta Elena. Las dos han pagado los platos rotos de las desavenencias familiares. En el caso de la joven, porque era la diana más fácil y el enemigo a liquidar. Borja hizo piña con su mujer y ganó la batalla a la madre que durante años no aceptaba el núcleo duro de su hijo. A la duquesa de Lugo no la difamaron, pero sí la apartaron de la vida institucional por las tropelías de Urdangarin, que luego devengaron en doble imputación para él y para la infanta Cristina. Como dice el refrán, en este caso pagaron justos por pecadores.

La baronesa Thyssen con su hijo y su nuera (Gtres)
La baronesa Thyssen con su hijo y su nuera (Gtres)

El famoso día de la presentación literaria –o, mejor dicho, de los recuerdos biográficos– quedaron claras varias cosas. La primera, que sólo salía bien parada Tita. La segunda, que sorprenden los adjetivos al hijo adoptivo Borja, del que Heini declara en esas memorias noveladas por su mujer que “compartíamos el mismo sentido del humor”. Quien haya conocido a Borja de pequeño, de adolescente y de adulto sabe que es un tipo encantador, pero con cero ironía y cero sentido del humor. Otra cosa es que mamá Tita haya hecho su panegírico personal. Tercero, que la descripción que se hace del club de sus esposas es un clarísimo ajuste de cuentas. Oficialmente es el barón quien habla en esas cintas que casi nadie ha escuchado. Oficiosamente ¿Chi lo sa? Son malvadas, infieles, aprovechadas, mezquinas y todos los adjetivos posibles que reflejen el mismo contenido. Y por supuesto los hijos de cada una de ellas siguen la misma línea editorial.

Ante esa subjetividad hacia la que había sido su familia, que nunca ofreció el barón en las  entrevistas que concedía en vida, cabe la posibilidad de que tampoco lo hiciera en esas grabaciones inéditas que según José Luis de Vilallonga, su primer biógrafo, no “eran escuchables porque no se le entendía nada”. En realidad, las memorias del baron Thyssen  más parecen un homenaje de Tita a su historia de amor con su tercer marido, donde también hubo muchas sombras de las que pueden dar fe las gentes y los periodistas que los trataron durante todos aquellos años.

Tita Cervera es una mujer capaz de reinventarse cada día y, por tanto, su visión de la vida pasada, presente y futura es lo que ella quiere que sea. Creyente en el más allá y chiflada por el mundo esotérico, hasta es posible que en algún momento se mimetizara con Demi Moore en la película Ghost. ¿Y si el barón hubiera encontrado un intermediario tipo Whoopi Goldberg para contar lo que no pudo narrar en vida?
En Vena
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios