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¿De qué viven Urdangarin y la infanta?

La situación del duque de Palma se agrava cada día. Y no solo por la decisión de la Audiencia de Palma de sumar un delito más

Foto: Los duques de Palma, Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin, en una imagen de archivo (Gtres)
Los duques de Palma, Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin, en una imagen de archivo (Gtres)

La situación del duque de Palma se agrava cada día. Y no solo por la decisión de la Audiencia de Palma de sumar un delito más a su hoja de tropelías (prevaricación, fraude, tráfico de influencias, malversación, fraude a la Hacienda, falsedad, estafa, falsificación y blanqueo), sino porque su vida aparentemente ociosa es preocupante. Oficialmente no tienen trabajo y, por lo tanto, el mantenimiento de la economía familiar recae sobre Cristina, quien cobra un sueldo anual de 220.000 euros de La Caixa (según se publicó en su día y no fue desmentido por la entidad) y otra cantidad desconocida de la fundación Agha Khan. En esta entidad sin ánimo de lucro no se sabe cuál es el trabajo que desempeña la duquesa de Palma, en calidad de qué y si esta dedicación es compatible con su vida laboral. La duda es si otros trabajadores de La Caixa con cargos y funciones similares podrían hacer doblete. Es decir, estando en nómina y con consorte en paro, como es el caso de Urdangarin, buscar otra ayudita externa.

Se desconoce si el que fuera el “yerno ideal” se apuntó al paro cuando Telefónica le dio boleto. Legalmente podría haberlo hecho, aunque también tendría que asumir los posibles trabajos que le ofrecieran desde el INEM o asistir a los cursos de formación como le sucede al resto de ciudadanos que viven en situación de desempleo.

Los gastos familiares son altos. Cerca de 80.000 euros el colegio de los niños, el Ecole Internationale de Ginebra, donde no hay reducción por segundo, tercer o cuarto hijo como ocurre en algunos colegios privados en España, ni tampoco en las actividades extraescolares. El alquiler de la vivienda ronda los 8.000 euros mensuales, cantidad a la que habría que añadir los gastos habituales de un núcleo familiar con servicio doméstico, varios coches (aunque el duque se mueva en bici), desplazamientos lúdicos como los viajes a Marruecos, Berlín, París… Y el último de todos, en el que los Urdangarin Borbón vinieron a España, al Valle de Arán, para asistir a la boda del hijo de Marisa Caprile, íntima de las infantas. Sin olvidar la hipoteca del casoplón de Pedralbes, que ascendía a 2,3 millones de euros a pagar en 30 años y con letras mensuales de 14.500 euros. La mansión sigue sin venderse ni alquilarse y pesa un embargo del 50% sobre la propiedad. El IBI, como es natural, también es otro cargo que hay que sumar a la cuenta de gastos. Y, por supuesto, el día a día de la familia, que no bajaría de los 6.000 euros.

La posibilidad de que el duque tenga el mismo futuro que Isabel Pantoja es cada vez más factible y de ahí que la situación emocional de Iñaki esté por los suelos, aunque su abogado, Pascual Vives, se empeñe en decir que “no está pasando ninguna depresión. Se encuentra bastante bien”. Pues o el letrado no se entera o Urdangarin es un inconsciente. Aunque solo sea por estar en paro. Cualquier ciudadano que no tiene trabajo sabe lo que supone levantarse cada día sin un horizonte laboral. 

En Vena
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