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La mala suerte de llamarse Isabel Pantoja

Haber sido la viuda de España, ser la última folclórica al uso e ingresar en la cárcel por un delito de blanqueo de es una conjunción atómica se mire por donde se mire

Foto: Isabel Pantoja, en una imagen de archivo (Gtres)
Isabel Pantoja, en una imagen de archivo (Gtres)

Haber sido la viuda de España, ser la última folclórica al uso e ingresar en la cárcel por un delito de blanqueo de capitales es una conjunción astral, se mire por donde se mire. Si a esta biografía de Isabel Pantoja se le añaden hijos que ejercen de protagonistas colaterales, y no precisamente por ser poseedores de currículos académicos atractivos o logros profesionales merecedores, además de palmeros oficiales que no ayudan a ver la realidad, el resultado es francamente demoledor. Y este podría ser el perfil resumido de los últimos años de Isabel Pantoja, desde que su nombre apareció relacionado primero con los delitos cometidos por el que fuera su novio y exalcalde de Marbella, Julián Muñoz, y después con los propios.

El juicio, la sentencia, los recursos a distintos tribunales, la ejecución definitiva y su ingreso en prisión podrían tener el mismo recorrido que el de otros delincuentes de guante blanco, como en su día fueron Mario Conde, Javier de la Rosa o ahora Bárcenas. Todos ellos con perfil mediático importante, pero que una vez que ingresaron en la cárcel poco más hubo que decir. De hecho, las fotos que se publicaron en su día del tesorero en el patio carcelario levantaron revuelo precisamente por su derecho a su intimidad. Y ahí se acabó la historia. Cero comunicados desde Instituciones Penitenciarias y cero desencuentros entre los propios funcionarios. Incluso la entrada y salida de Miguel Blesa del penal tampoco dio para directos televisivos.

Isabel Pantoja y Julián Muñoz (Gtres)
Isabel Pantoja y Julián Muñoz (Gtres)
Para la cantante todo ha sido diferente y llamarse Isabel Pantoja no ha favorecido su estabilidad emocional y, como se ha visto, tampoco la carcelaria. Los rumores sobre un posible trato de favor por parte de la directora del centro penitenciario, como si fuera una groupie de uno de sus conciertos, se ha demostrado que no eran ciertos. Nunca la recibió a pie de puerta, entre otras cosas porque ese día por razones profesionales llegó después que ella. Tampoco se pintó la celda ni se cambió el colchón. Datos inciertos que han dado por buenos hasta una agrupación de funcionarios que, sin comprobar la información, exigieron en un comunicado la destitución de la directora de la prisión de Alcalá de Guadaíra. Parece que alguien lo escuchó en televisión y decidieron que era verdad. Sin contrastar y sin percatarse del mucho daño que esa publicidad podía hacer a la cantante.

Pantoja está en la cárcel y cumple la sentencia, pero en ella no va incluido el acoso y derribo constante precisamente por ser Isabel Pantoja

En Vena
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