El regalo de Tita a su primera nieta: un oso en vez de un Picasso
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Paloma Barrientos

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El regalo de Tita a su primera nieta: un oso en vez de un Picasso

El nacimiento de Kala, la primera hija de Blanca y Borja Thyssen, ha servido para que la baronesa por fin pudiera ejercer de abuela primeriza. Con

El nacimiento de Kala, la primera hija de Blanca y Borja Thyssen, ha servido para que la baronesa por fin puedaejercer de abuela primeriza. Con sus anteriores nietos no lo hizo, ni tan siquiera con Sacha, el primogénito, al que organizó un bautizo en Villa Favoritacon un guión que hubiera servido como continuación de Los otros. Las fotos exclusivas de aquel día con Tita, Borja, Blanca, el bebé Sacha, más un cuadro con la imagen del barón casi a tamaño natural resultaron épicas. Después de aquella fecha ya no hubo más reuniones festivas, ni bautizosni cenas de Navidad ni nada de nada. Las hostilidades unilaterales por parte de la baronesa hacia la nuera no querida no facilitaban el acercamiento y Borja fue muy claro: “Blanca es la mujer de mi vida y mi familia”.

El tiempo, que suele colocar las cosas en su sitio, también ha servido para que la madre y el hijo volvieran a sentarse en la misma habitación aintentar el acercamiento. Principalmente solucionar los problemas judiciales que los enfrentaban con demandas por ambas partes, reclamación de cuadros y líos de patrimonio. Precisamente una de las reivindicaciones que Borja le hacía a su madre era la tutela de un cuadro de Goya, Mujer con niño en la fuente, que le había regalado el barón cuando tenía muy pocos años. Fue su primer gran obsequio. Después vendrían otras telas menos importantes, pero valiosas. Cuenta la leyenda que cuando Carmen ya tenía el joyero a rebosar y estaba harta de vivir en las mansiones que el barón tenía repartidas por el mundo (París, Londres, Ginebra, Jamaica…), decidió que lo que quería eran cuadros. Cuando el barón la preguntaba qué prefería como regalo, respondía “Un picassito, Heini, un picassito”. Y así fue como empezó su importante colección privada. A base de regalos de amor.

Los nietos Sacha, Erik y Enzo no tienen aún su picassito, pero es posible que ahora que ha llegado la princesa Kala al mundo, la abuela mecenas retome la costumbre del barón y promueva la colección de sus nietos. Por ahora la generosidad se ha traducido en un inmenso oso rosa que la propia Tita llevó al hospital el día siguiente del nacimiento de la bebita. Está bien el gesto, pero a la hora de la verdad esos peluches XXL solo sirven para acumular polvo. Mejor hubiera sido un cuadro o su primera joya.