Iñaki Urdangarin, de duque de Palma a 'chico del autobús' en Ginebra

La puesta en escena de estos últimos días por parte del cuñado real ha resultado llamativa. Nadie entiende la necesidad de Urdangarin de tomar un autobús para ir al aeropuerto

Foto: Iñaki Urdangarin saliendo de la Audiencia de Palma (Gtres)
Iñaki Urdangarin saliendo de la Audiencia de Palma (Gtres)

Si no quiere, Iñaki Urdargarin no tendrá que volver a España por imperativo legal hasta que no se resuelva el recurso en el Tribunal Supremo. La sentencia del caso Nóos lo condenó a seis años de prisión y una multa de 500.000 euros. Ninguna de las dos sanciones se ha llevado a cabo, por ahora. El auto de medidas cautelares resolvió el pasado 23 de febrero a su favor. No habrá ingreso inmediato, ni retirada de pasaporte y tampoco deberá pagar la fianza de 200.000 euros.

Lo más llamativo de la decisión judicial es la manera que ha tenido de resolver su presencia ante la autoridad judicial y policial, algo que ha sorprendido a letrados de reconocida solvencia como Marcos García Montes. Según el auto, Urdangarin tiene la “obligación de comparecer el día 1 de cada mes (o día siguiente hábil, en caso de ser festivo) ante la autoridad judicial competente de su actual país de residencia (Suiza)".

Iñaki en Palma este jueves (Reuters)
Iñaki en Palma este jueves (Reuters)

Y así lo explica García Montes a Vanitatis: “En mis más de cuarenta años de profesión nunca había visto una cosa igual. Que un condenado pueda presentarse ante una autoridad extranjera en un país, además, que no es de la Unión Europea. Puede suceder y no sería nada extraño que esa autoridad dijera que no es asunto suyo. Y entonces, ¿qué hacen? ¿Se queda sin cumplir esa obligación? Suiza tampoco pertenece al espacio Schengen. Por lo tanto resulta muy rara esta decisión”.

La duda que plantea García Marcos no es la única que afecta al exduque de Palma. Hay quien incluso ha llegado a decir que ya que la infanta ha sido absuelta podría pedir a su hermano que le devolviera el título de duquesa de Palma. Si las magistradas de la Audiencia decidieron por unanimidad que era inocente, podría solicitar un resarcimiento público y qué mejor que volver a ser duquesa. En el caso de Urdangarin, con prohibirle utilizar el título se resolvería la cuestión. Él lo tuvo en calidad de consorte y nunca como titular.

A partir de ahora todo lo que suceda en el matrimonio se va a mirar con lupa. La puesta en escena de estos últimos días por parte del cuñado real ha resultado llamativa. Nadie entiende la necesidad del marido de la infanta de tomar un autobús a las cinco de la mañana para desplazarse hasta el aeropuerto de Ginebra. Y menos cuando durante la espera coincidió con el periodista de 'El programa de Ana Rosa' Pepe del Real, quien le ofreció su coche de alquiler. En cambio, tanto en Palma a su llegada como a su vuelta al domicilio familiar suizo utilizó los escoltas.

Iñaki Urdangarin y Pepe del Real ('El programa de AR') en las calles de Ginebra
Iñaki Urdangarin y Pepe del Real ('El programa de AR') en las calles de Ginebra

No hay que olvidar que estos profesionales son funcionarios y por lo tanto retribuidos con dinero público. El coste total anual no baja de los cuatrocientos mil euros y Urdangarin se encuentra en libertad provisional, pero con una condena de seis años que se espera cumpla algún día. Por eso el numerito del 'chico del autobús' ha sido poco convincente y parecía más una tomadura de pelo. Solo la ruta escolar de sus dos hijos pequeños del colegio School of Geneva a la Rue de les Granges cuesta 2.690 mensuales. ¿Esa madrugada no tenía Urdangarin dinero para el taxi o para alquilar un vehículo con los cristales tintados?

Qué lejos quedan aquellos días en que el duque de Palma era uno de los hombres más solicitados tanto en el aspecto social como laboral. Actualmente, no tiene trabajo conocido, aunque aparentemente su nivel de vida ha variado muy poco. El alquiler de la vivienda familiar en uno de los barrios más elitistas y caros de Ginebra no baja de los seis mil euros. Y así suma y sigue. La vida del que fuera duque de Palma ha cambiado muy poco. Quizá la parte más importante sea la afectiva referida a su familia política y a los amigos a los que consideraba íntimos de Barcelona que lo abandonaron en cuanto vinieron mal dadas.

La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin en una imagen de archivo (Gtres)
La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin en una imagen de archivo (Gtres)

Una de las cosas que parece que el matrimonio tiene clara es que no volverán a residir en Barcelona. La 'operación Lisboa' sigue en marcha, aunque en este momento se encuentra en 'stand by', a la espera de la resolución del Supremo. Tal y como se está desarrollando el proceso judicial, el periodo hasta la conclusión definitiva puede oscilar entre siete meses y dos años al recurrir el fiscal Horrach la trama valenciana. Para el 'chico del autobús' el tiempo corre a su favor.

Otra de las dudas pendiente en la vida del exduque es la relativa al palacete de Pedralbes que el matrimonio vendió por seis millones de euros al abogado Miquel Terrasa Monasterio, quien lo adquirió en nombre de una familia invisible que nunca lo ocupó. Durante estos dos años muchas han sido las especulaciones del nuevo propietario. Se llegó a rumorear que el comprador podía ser un príncipe saudí amigo de Don Juan Carlos. Nunca ocupó la lujosa vivienda que para los duques de Palma fue el principio del fin. Aunque ahora visto lo visto hasta la podrían recuperar.

Imagen del palacete de los duques de Palma en Pedralbes
Imagen del palacete de los duques de Palma en Pedralbes

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