La princesa de Asturias y su hermana Sofía, las escolares invisibles

Si se busca un perfil bajo, como sucede con la princesa Leonor (futura jefa del Estado) y la infanta Sofía, puede llegar un momento en que esa invisibilidad sea contraproducente

Foto: La princesa de Asturias. (Gtres)
La princesa de Asturias. (Gtres)

Los reyes y herederos europeos acostumbran a posar con sus hijos cuando comienza el verano y lo cierran acompañándolos en el primer día de colegio. Convocan a la prensa, posan con los niños a la entrada y salida del centro e incluso dan datos de cómo ha sido la vuelta a la realidad académica.

Hace unos días, vimos cómo Federico de Dinamarca consolaba a Vincent mientras su hermana melliza, Josephine​, aparecía sonriente. Los padres explicaron que se adaptaba mucho mejor ella que el hermano. Otro ejemplo, Guillermo, el heredero del heredero del Reino Unido, escoltaba a su primogénito, que empezaba su curso en el colegio de mayores. Esta vez, la duquesa de Cambridge se quedó en casa debido a las náuseas matutinas de su nueva maternidad. Y así, suma y sigue. Las casas reales comparten con el pueblo soberano los momentos más cotidianos y habituales de las familias. Y no pasa nada. La visibilidad para las monarquías es tan imprescindible como el oropel y los fastos en las bodas reales.

Primer día de colegio 'de mayores' de Vincent y Josephine. (Gtres)
Primer día de colegio 'de mayores' de Vincent y Josephine. (Gtres)

Si se busca un perfil bajo, como sucede con la princesa Leonor (futura jefa del Estado) y la infanta Sofía, puede llegar un momento en que esa invisibilidad sea contraproducente. Una cosa es que las niñas lleven una vida más o menos discreta dentro de lo que supone vivir en un palacio con escoltas, acudir a un colegio que hubo que levantar varios metros el muro que rodea las instalaciones y donde tampoco se pueden grabar las funciones escolares por seguridad.

Los niños corrientes que acuden a Santa María de los Rosales no llevan varios coches de escolta delante y detrás y tampoco salen las fuerzas vivas del colegio a recibir a la madre y a la alumna como sucedió el lunes. Si doña Letizia quiere que sus hijas desarrollen una vida de familia de clase media, debería acostumbrarlas a ir en ruta. Y en vez de vacaciones privadas fuera de España con un coste elevado en seguridad, Leonor y Sofía Borbón Ortiz tendrían que disfrutar del veraneo de Palma, como hizo su padre sin que por eso tuviera ningún trauma. Y tampoco parece que al rey Felipe le afectara que se documentara todos los meses de septiembre su vuelta al colegio.

La 'normalidad' real sería que la heredera Leonor y su hermana Sofía acudieran ese primer día como lo hacen los 'primos' europeos, a pie y saludando a la prensa previamente convocada. Nada de esto ha sido posible. Lo que hemos visto ha sido la imagen fugaz de unas niñas que en vez de ser hijas de los reyes de España parecían las alumnas clandestinas de una serie de Netflix.

Este verano la Reina ya dio las claves de lo que que para ella es la privacidad. Cuando el núcleo duro real visitó la exposición de Miró y Picasso en Sóller y los periodistas preguntaron a Leonor y Sofía si les había gustado, no hubo respuesta. Fue la madre la que dirigiéndose a la prensa dijo: “No busquéis titulares porque no van a responder”.

Los Reyes y sus hijas en Sóller. (Reuters)
Los Reyes y sus hijas en Sóller. (Reuters)

Como dice el reclamo turístico, “España es diferente”, y las niñas Borbón Ortiz también. Aunque también deberían saber que la invisibilidad solo sirve para Harry Potter.

En Vena

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