¿Para cuándo la verdadera biografía de Cayetana?
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Gema López

Malas Lenguas

Por
Gema López

¿Para cuándo la verdadera biografía de Cayetana?

Pasadas las exequias, las pompas fúnebres y guardado el luto riguroso, comenzará a escribirse la verdadera biografía de una duquesa que fue libre porque pudo permitírselo,

Foto: La duquesa, en una recepción 'real' celebrada hace años (Gtres)
La duquesa, en una recepción 'real' celebrada hace años (Gtres)

Pasadas las exequias, las pompas fúnebres y guardado el luto riguroso, comenzará a escribirse la verdadera biografía de una duquesa que fue libre porque pudo permitírselo, pero que vetó en vida ciertos datos concernientes a una existencia mucho más apasionante de loque apareceoficialmente en los escritos.

Varios han sido los libros que nunca han visto la luz y las grabaciones que han sido guardadas bajo llave a buen custodio, no por temor a errar en los hechos descritos, sino por la fuerte presión que la Casa de Alba ha ejercido ante ciertos estamentos, que hahecho enmudecer a eruditos y periodistas.

Con Doña Cayetana ocurrirá como con algunos Borbones, que,transcurridos los años, no habrá pudorni amenaza que paralice el teclado de los sabios que conocieron la verdadera vida de la rebelde Tana.

Todavía es pronto y el respeto evita ciertas cosas, pero una cosa es respeto y otra manipular incluso una realidad contada por la propia duquesa, como las relaciones que ha mantenido con sus seis hijos. Durante los últimos días,numerosos comentaristas, llevados por cierto servilismo poco entendible, han interpretado una foto que responde más al protocolo que a la unión familiar de la estirpe.

Mejor abuela que madre, como ella misma reconoció, Cayetana mantuvo un tira y afloja constante con sus herederos. Mujer liberal para lo suyo, nunca entendió las decisiones concernientes a la vida sentimental de su parentela. La duquesa quizá era más conservadora para sus vástagos de lo que lo fue para ella misma. Probablemente, en su mentalidad prevalecía el principio de ciertas mujeres de la nobleza, que preferían aquello de mantener marido y amantes de manera paralela, en vez de optar por una disolución matrimonial. Eso sí, confesándose creyentes y católicas y rechazando públicamente aquello de vivir en pecado.

Con Cayetano y Eugenia mantuvo una guerra pública que nunca disimuló. Del primero decía que “cambiaba más de novia que de camisa” y a la niña de sus ojos la desterró apoyando al torero que tantos quebraderos de cabeza le daría con el tiempo. A pesar de mantener con firmeza aquello de "mis hijos son libres para elegir a sus parejas", Mar Flores bajó a los infiernos y Gonzalo Miró fue vapuleado de la mano de una señora duquesa que acabó convirtiendo en duque consorte al funcionario Alfonso Díez.

Una decisión que terminó por romper la poca estabilidad familiar que existía. A Díez solo lo han terminado por aceptar los pequeños de la saga, por mucho que ahora una foto enlutada les sitúe a todos en la misma fila ante el altar del Jubileo.

La duquesa ha desaparecido y con ella muchos de sus secretos. Los hijos han perdido una madre, Sevilla a su ciudadana más ilustre y la prensa a uno de sus personajes más jugosos. Ahora es labor de los valientes biógrafos escribir la verdadera existencia de Cayetana Fitz-James Stuart, si nadie lo impide.