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¿Quién salvó a Francisco Rivera?

Dice la frase que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, pero en el caso de Francisco Rivera, (lo de gran me lo voy a saltar), no solo ha habido una mujer

Foto: El extorero Francisco Rivera, en una imagen de archivo (Gtres)
El extorero Francisco Rivera, en una imagen de archivo (Gtres)

Dice la frase que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, pero en el caso de Francisco Rivera, (lo de 'gran' me lo voy a saltar), no solo ha habido una mujer, sino un ejército de salvación que, en ocasiones de manera pública y en otras muchas de la forma más velada, han purificado la imagen de un hombre ofreciendo al gran público una distorsión de la realidad.

La primera fue su madre. La Divina conocía mejor que nadie al cachorro que había parido. Es más, el tiempo ha demostrado que son más parecidos de lo que él ha intentado aparentar, pero jamás soltó prenda del duquesito de Montoro. La relación madre-hijo atravesó momentos complicados, que ahora Rivera saca a relucir y que Carmina, aunque la hubiesen mutilado en directo a cambio de un jugoso cheque de esos que ella gastaba con tanta alegría, jamás hubiese reconocido.

Fran y Cayetano Rivera, junto a su hermano Julián (Gtres)
Fran y Cayetano Rivera, junto a su hermano Julián (Gtres)

La segunda, la duquesa de Alba. Cayetana, seducida por el traje de luces que le hacía evocar sus mejores tiempos de juventud, se decantó públicamente por el nieto de Ordóñez, antes que por su propia hija. Bajo el manto protector de la duquesa, Francisco encontró cobijo. Solo la lucha por la custodia de la pequeña Tana hizo abrir los ojos a una duquesa que murió por fin reconciliada con Eugenia.

Pero lo más significativo de la historia es esa parte que el lector desconoce, porque tras Rivera existe una maquinaria desde hace años que vela por su imagen de manera proporcional a las cuantías que reciben por los reportajes que le hacen. Más allá de la amistad, existe un pacto no escrito entre el exdiestro y su agencia de cabecera, que no duda en sacar su artillería pesada contra cualquier persona que se atreva a desenmascarar al verdadero Francisco Rivera. ¡Así se las juega el caballero fuera del ruedo!

Cuando Julián Conteras Jr. se atrevió a escribir el libro Querida mamá, no hubo piedad contra alguien de su propia parentela. Con un chasquido de dedos se intentaron aniquilar los argumentos que varios años después parecen válidos si los cuenta Francisco recostado en un chester.

¿Quién salvó a Francisco Rivera?

Hasta ayer mismo Julián Contreras, a pesar de las decepciones, ha continuado salvando a su hermano y a parte de sus secuaces. Tal vez por amor, tal vez por prudencia y seguramente porque no le queden fuerzas para batallar contra un Goliat, que en ocasiones le ha dejado tan rendido que ni una sobredosis de medicamento ha logrado levantar.

Pensarán ahora que me dejo seducir por la palabrería de un chaval que hace caja a costa de unas miserias que recuerdan a las de su madre, pero no puedo evitar ponerme de parte del más débil de la historia, porque después de tantos años salvando a Fran, ¿quién salvará ahora al otro hijo de Carmina?

Malas Lenguas
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