La mujer que viste sexy NO pide guerra

¿Llevar escote convierte a una mujer en un objeto de deseo sexual? ¿Qué debemos cambiar para que sentirte atractiva con ciertas prendas destierre, por fin, a los obscenos piropos?

Foto: Que el exceso o defecto de ropa nunca condicione las ganas de sentirte cómoda con el look elegido. (Calzedonia)
Que el exceso o defecto de ropa nunca condicione las ganas de sentirte cómoda con el look elegido. (Calzedonia)

Cate Banchett dio un poderoso discurso al ser reconocida como icono de estilo por los premios concedidos por la revista 'InStyle'. En este, la actriz anunciaba al mundo un más que necesario mensaje que muchas creemos evidente, pero que la actualidad deja claro que es vital. Por otra parte, Susan Sarandon señaló que las mujeres podemos vestir de forma sexy sin querer por ello –lo siento, pero ella lo dijo tal y como lo voy a escribir a continuación– “follaros”. Ni ser folladas, claro.

Cuando Sarandon posó en la alfombra roja de los SAG Awards con un traje de Max Mara de pronunciado escote, las redes sociales se apresuraron a tildar su atuendo de poco apropiado. Por supuesto, Piers Morgan, presentador de televisión y misógino por antonomasia, afirmó que su look estaba pidiendo a gritos ser sexualizada.

Apostar por looks sensuales ha sido para muchos hombres una carta de invitación no escrita para piropear y toquetear a las mujeres en bares, medios de transporte o calles. Pareciera que les resultara inconcebible que una mujer quiera ponerse un vestido escotado para gustarse a sí misma o para encontrarse atractiva, o que igualmente elija una falda corta sin tener interés alguno en que un hombre valore sus piernas o acaricie sus muslos. Porque, como dijo Estopa, la culpa de que los hermanos estamparan su Seat Panda no era de otra persona que no fuera la mujer que osó llevar una falda con una sensual raja.

"He utilizado jersey en agosto para tapar mi escote y evitar comentarios obscenos mientras caminaba por la calle"

Mientras que los piropos callejeros se suceden a lo largo del año, lo cierto es que cuando llega el calor y las prendas se tornan más ligeras y cortas, es decir, cuando la carne hace acto de presencia, el malestar de muchas queda de manifiesto, porque los piropos se suceden y multiplican. Es indescriptible la impotencia que se siente cuando por llevar una falda o un top ceñido las miradas se vuelven acosadoras y los comentarios subidos de tono se repiten a tu paso. Esta situación se repite cuando tu pareja va a tu lado, por cierto. Por no hablar de lo que ocurre si esta es una mujer: en ese caso, los piropos no solo se repetirán sin importar lo más mínimo que vayas acompañada, sino que se animarán a ofrecer “su ayuda”. Porque ¿qué van a hacer dos pobres mujeres sin un hombre de por medio?

En más de una ocasión he llevado una prenda escotada a una fiesta y para hacerlo sin ser incomodada por el camino he tenido que ponerme un jersey encima, y estoy hablando de algo que me ha ocurrido en pleno de mes de agosto. Al fin y al cabo, es preferible sudar a ser atacada por la calle. Y ya si apareces en cualquier evento con escote, alguien te preguntará con sonrisa jocosa si tienes una cita, porque parece inaudito e inconcebible que alguien apueste por prendas sensuales sin tener en mente la mirada masculina.

Lo mismo ocurre cuando una mujer lleva una falda larga u opta por abrochar todos los botones de su camisa: “Pareces una monja” será una de las valoraciones recurrentes de los hombres, que parecen creerse en el derecho de determinar y dictaminar el hambre sexual que tienes y desprendes dependiendo de tu ropa. Si te tapas, no quieres acostarte con nadie. Si te destapas, lo estás pidiendo a gritos...

¿Y qué hay de las fotos sexis?

El reflejo de esta situación en las redes sociales es claro. Cuando una mujer publica fotografías sexis, los comentarios se tornan vulgares y agresivos. Junto al omnipresente “puta” aparecen un sinfín de respuestas en las que los comentarios e insinuaciones sexuales son la máxima. Porque si una mujer posa tan sugerente, lo hace para despertar el apetito sexual masculino, ¿no? Al igual que cuando una mujer posa lánguida ante su té verde busca un abrazo y cariño.

Las mujeres podemos vestir como nos venga en gana sin estar esperando ningún tipo de comportamiento, insinuación o reacción a cambio. No construimos nuestro armario teniendo en mente a los hombres y sus deseos, sino los nuestros, y el que vistamos más o menos provocativas no es razón alguna para que nadie se propase con nosotras.

Pregúntate cuántas veces has escuchado a un hombre decir “si no quieres que te miren, ¿para qué te vistes así?". Piensa en las ocasiones en las que has ido a un bar y has notado la mirada de un hombre encajada entre tus pechos. ¿Acaso no es necesario poner freno a esta situación? Por ello, aplaudo a las Blanchet, a las Sarandon y a las miles de mujeres anónimas que reivindican algo tan sencillo como vestir como les venga en gana sin necesidad de que un hombre las increpe.

Portada de 'Antimanual de autodestrucción amorosa' (Editorial Aguilar)
Portada de 'Antimanual de autodestrucción amorosa' (Editorial Aguilar)

'Antimanual de autodestrucción amorosa' (ed. Aguilar) es el primer libro que publica la periodista Marita Alonso, quien se ha convertido en nuestra consultora semanal en cosas de amor, desamor, sexo y otras dichas y desdichas. Plantéale tus preguntas e intentará darles respuesta.

En la cama con Marita

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