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el arte de las citas

Masturdation, lo último en citas (y no es lo que piensas)

No te ruborices al leer 'masturdation', porque no tiene que ver con el onanismo, aunque sí con el arte de estar solo

Foto: 'Sexo en Nueva York'.
'Sexo en Nueva York'.

Voy a soltar un tópico para comenzar el texto, así, sin vaselina: para amar a tu pareja has de amarte, primero, a ti mismo. Lo sé, te has estremecido de horror al leerlo –yo tiemblo con tan solo escribirlo–, pero el problema es que es dolorosamente cierto. Para disfrutar de una cita perfecta has de saber exactamente lo que te gusta y lo que aborreces, y para descubrir cómo quieres que sean tus cenas y tus viajes has de dominar el arte de hacerlo solo para conocerte mejor a ti mismo.

Cuando descubrí que el 'masturdation' es una tendencia en el mundo de las citas que nada tiene que ver con la masturbación, decidí probarlo, especialmente porque siempre digo que lo peor que me puede pasar es estar sola conmigo misma. Por eso aborrezco la meditación y me aterra pasar mucho tiempo sola.

Decidí salir a cenar sin compañía un viernes. Cena+viernes en soledad es la fórmula perfecta para que las mesas cercanas te miren con lástima y desconfianza. ¿Qué le pasa a esa mujer para estar cenando un viernes noche sola? ¿Por qué no lo hace en casa? Porque no soy Bridget Jones, para comenzar. No tengo que estar en pijama agarrada a mi edredón poniéndome ciega a helados para disfrutar de una película o para cenar sin un +1.

Decidí ir a mi restaurante preferido y descubrí el placer de pedir mi plato favorito sin tener que explicar a nadie la razón por la que no quiero que vaya acompañado de salsas ni la causa por la que soy una pesada neurótica cuando enfatizo que NO quiero que el pescado sea cocinado de cierta forma. Me esforcé por no cenar mirando el móvil, porque es el mecanismo clásico al que muchos recurrimos para esquivar las miradas de desconfianza y hacer más llevadero el cenar solo. Me sorprendió que sentí lo que los adeptos al mindfulness defienden: que al comer prestando atención al plato en cuestión, los sabores y la experiencia se disfrutan el doble. Al escribir esta frase me he vuelto a odiar a mí misma, pero qué le voy a hacer: es cierto.

He ido sola al cine en un par de ocasiones y he disfrutado tanto o más la película que estando en compañía. He ido al teatro sin nadie y me lo he pasado de maravilla. He intentado salir a tomar algo sola y... Bueno, os tengo que decir que una mujer sola en una barra es un imán para ligones. No lo digo como algo malo ni como algo bueno, simplemente quiero señalar que no es sencillo disfrutar de una copa por la noche sin que alguien se te acerque para preguntarte qué haces tan sola.

¿Sabéis que? No estaba sola. Estaba ocupada con mis pensamientos, con mis neuras, con mis observaciones y mis excentricidades, y tengo que decir que gracias a estas citas en soledad he aprendido a desenvolverme mejor en las citas con otra persona. Paradojas del mundo amoroso: para funcionar mejor en pareja, has de funcionar mejor solo.

Portada de 'Antimanual de autodestrucción amorosa' (Editorial Aguilar)
Portada de 'Antimanual de autodestrucción amorosa' (Editorial Aguilar)

'Antimanual de autodestrucción amorosa' (ed. Aguilar) es el primer libro que publica la periodista Marita Alonso, quien se ha convertido en nuestra consultora semanal en cosas de amor, desamor, sexo y otras dichas y desdichas. Plantéale tus preguntas e intentará darles respuesta.

En la cama con Marita

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