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Salamanca, también para comer y de forma brillante

Atractivos artísticos, históricos y culturales, calles, bares, terrazas y establecimientos donde impregnarse y disfrutar de una gastronomía a precios asequibles y, en ocasiones, brillante

Foto: Salamanca, también para comer y de forma brillante

En España podemos presumir de disfrutar de un buen número de ciudades en las que el viajero alternará los indudables atractivos artísticos, históricos y culturales con la experiencia de una manera de vivir de puertas hacia fuera, aprovechando sus calles, bares, terrazas y demás establecimientos donde impregnarse de nuestra forma de ser, de nuestra calidad de vida. Y en todos esos aspectos, Salamanca es la Reina. Pocos enclaves en el mundo cuentan con un conjunto monumental tan variado y espectacular como el de la ciudad charra. Bastarían sus dos imponentes catedrales para justificar una visita, pero son innumerables los monumentos que nos sorprenden en cada una de sus cuidadas calles y plazas. Un lujo para nuestros ojos. 

Pero además, y esto es lo que nos ocupa, en Salamanca se puede comer muy bien. Nos encontramos en el paraíso de los ibéricos y, paseando por la ciudad, nos encontraremos con infinidad de establecimientos donde se rinde culto a los productos derivados del cerdo ibérico. Jamón, chorizo, salchichón o la especialidad local, el farinato, harán las delicias de los afortunados visitantes. En esta ocasión nos hemos fijado en dos establecimientos con sus correspondientes sucursales.

Gonzalo Sendín pertenece a una familia de hosteleros que aman tanto su ciudad como la cocina y, a pesar de que no era eso lo previsto por sus padres, tras estudiar en Madrid decidió iniciar por su cuenta la andadura empresarial, haciéndose cargo en la actualidad del legado familiar. Mesón de Gonzalo se encuentra situado a unos pasos de la majestuosa Plaza Mayor, y pese a su reducido tamaño es agradable y acogedor. Tras cruzar la barra, donde no estará de más hacer una breve parada, bajaremos al comedor presidido por hermosas fotografías taurinas que muestran la enorme afición a la fiesta que se profesa en esta casa. Y es allí donde daremos cuenta de nuestra particular fiesta. Carrasco Guijuelo nos garantiza la calidad de sus chacinas, los mejores jamones, chorizos y salchichones nos introducen en una comida contundente y sabrosa. A partir de ahí no dejen de probar algunos de sus arroces, como el risotto de rabo de Morucha, pleno de sabor, o unas sabrosas mollejas de cordero encebolladas. Manejan buena oferta de pescados, entre otros la merluza en distintas preparaciones, pero si son carnívoros, al margen de los asados, ofrecen uno de los mejores steak tartar que recordamos. Postres y carta de vinos están a la altura del resto de la comida.

Como continuación de su Plaza 23, Sendín ha adaptado su oferta al concepto de gastrobar en un emplazamiento de ensueño. En la misma Plaza de Salamanca, frente a la imponente fachada del Ayuntamiento, se encuentra Las Tapas de Gonzalo. Una angosta casa de varias alturas y una hermosa terraza ofrecen una variada oferta de propuestas para satisfacer a todo tipo de clientes. Su barra, a todas horas abarrotada, ofrece buenas tapas y raciones de elaboración al momento para disfrutar de un tapeo de calidad. Arriba, en el comedor principal, disfrutarán de la buena comida de la casa con las mejores vistas posibles. Un gin-tonic bien servido invita a alargar la sobremesa ante semejante panorama.

Jorge Lozano es un magnífico cocinero bastante conocido entre los aficionados de toda España por su acertada presencia en redes sociales. A su taberna consagrada en unos pocos años de mucho éxito situada en la calle Felipe Espino, se ha unido el restaurante también denominado Tapas 2.0, apenas a unos metros del otro local en la calle Sánchez Barbero, 9. En ambos nos ofrece una cocina fresca y moderna que hace la delicia de propios y extraños. Sus adictivas croquetas de jamón, recientemente finalistas en el Congreso Madrid Fusión entre las mejores de España, hacen honor a su fama. Como las patatas bravas, los callos, el curry rojo de albóndigas o una liebre a la royal de enmarcar.

Jorge es un cocinero que disfruta comiendo, y eso se nota en sus elaboraciones. Trabaja con fondos potentes, sabrosos y algunos de sus guisos nos retrotraen los mejores recuerdos de nuestra infancia. Sus patatas a la importancia, alguno de sus platos con alcachofas o cualquiera de sus legumbres son testimonio de ello. Fiel a su compromiso con los productos de temporada, en la actualidad cuenta con interesantes propuestas con trufa. Si encuentran mesa, y ya les adelanto que no es tarea fácil, podrán disfrutar los mediodías de entre semana de uno de los menús del día con mejor relación calidad-precio de la meseta. El buen oficio y la pasión por su trabajo de Jorge y Soraya harán que su experiencia, en cualquiera de sus dos locales, sea inolvidable.

De manera que aprovechen cualquier ocasión que se les presente para pasar un par de días en esta preciosa ciudad y disfruten de una oferta gastronómica honrada, a precios asequibles y, en ocasiones, brillante.

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