Restaurantes: Tripea, come y flipa. Blogs de Los Gastrogatos

Tripea, come y flipa

Desenfado, una mesa corrida, juventud con recorrido, y ganas de flipar con los platos. Esto, y más, es Tripea

Foto: Tripea.
Tripea.

Saben de la afición de este gato a los mercados, y saben de su afición a la reconversión de estos en espacios que conviven la venta de productos en puestos de toda la vida de un mercado”, con puestos monotemáticos y con puestos de cocina, que van desde el picoteo más informal a casi restaurantes y restaurantes.

Hoy volvemos al Mercado de Vallehermoso con una de sus últimas incorporaciones, Tripea.

Tripea.
Tripea.

Busquen a un tipo delgado, con cara sonriente (esa sonrisa que da el buen hacer y el pasarlo bien haciendo lo que hace), busquen un aspecto casi de mosquetero agitado detrás de la barra (que es solo una barra de servicio), y siéntense en la única mesa corrida disponible, en la que se aislarán si así lo desean, o en la que compartirán conversación y quizá algún picoteo con los vecinos de mesa. Relájense, pongan su capacidad de pasarlo bien en modo 'on', y a disfrutar Tripeando.

Hay una carta que funciona al mediodía, pero lo mejor es dejarse llevar y que les organicen un menú a compartir y alargar la experiencia, como se hace en la noche. Lo disfrutarán Vds. Y lo disfrutarán ellos. Y si acuden a comer, tendrán una atención más personalizada aún, pues aún la afluencia es menor que en las noches.

Roberto Martínez Foronda.
Roberto Martínez Foronda.

El largo recorrido en su corta edad de Roberto Martínez Foronda, cocinando en DassaBassa, con el añorado Darío Barrio, Alboroque con Andrés Madrigal, El Celler de Can Roca, Malabar y Maido en Lima, Nikkei 225 y, sobre todo, es uno de los que inicia (y donde es pieza angular) Nakeima, donde permanece los primeros años que lo lanzan a ser uno de los locales más demandados de la capital. Vuelve con Luis Arévalo ya en Kena y llega la apertura de Tripea, en donde es responsable de cocina. Es este recorrido el que ya nos da una pista de su cocina y de lo que por delante nos va a pasar (y nos va a divertir y desconcertar).

Allí se pasa bien comiendo y se pasa bien viendo comer. No desaprovechen la mesa común para observar las caras de sus vecinos, el compadreo que se monta con el servicio, la complicidad entre cocina y clientes, y el protagonismo del plato, todo ello medido por el rasero de estar en un puesto casi de comida callejera y en el que la factura difícilmente pasará de los 35 euros a no ser que se empeñen o encarguen platos especiales (que se puede).

El tiradito de lubina (o de corvina, según el día) con leche de tigre de fruta de la pasión, lima kéfir, aguacate y camaroncitos es un refrescante principio, como lo son los mejillones en un ceviche-wok, que deben ser anteriores al jalapeño relleno de torta del casar y chorizo y frito en tempura. Un plato potente, picante y del que repetiríamos sin dudar. Finger food en su esencia pura, de rechupetearse los dedos.

Es goloso el plato de shitake y champis con crema de huevo frito, y de nuestros preferidos el curry de ají de gallina (la evolución del ají de gallina reconvertido en curry, sin prescindir del ají ni de la gallina ni del huevo), pero bien refrescado de hierbas. Un plato por el que hemos visto peleas por atacar el plato común en un juego de rapidez por quedarse con los últimos trozos.

Tripea.
Tripea.

Si pueden, encarguen con la reserva (o se lo perderán, y también se lo ahorrarán) el ceviche caliente de langosta, potente de ají, con una langosta perfecta de punto y un fondo de americana de crustáceos. Uno de los platos de la noche y que provoca la vuelta, y compleméntenlo con el shiumai de liebre o el turulo de setas con papada ibérica y royal de foie o el canelón frito de caza. Platos potentes, sabrosos, desenfadados en su servicio y en la manera de comerlos, y que provocan relax y camaradería. ¡Come y flipa!, como dice su slogan.

Apenas hay dos postres y, de ellos, no dejen de tomar la galleta (¡madre mía, qué galleta!) con chocolate spicy, lima y mermelada de aguacate.

La limitación del espacio limita la oferta de vinos, pero haberlos los hay y correctamente seleccionados. Y, además, hay cerveza, refrescos y agua de Madrid.

Tripea. Puesto 44 — Mercado Vallehermoso. Calle Vallehermoso, 36. Madrid. 918 28 69 47.

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Los Gastrogatos

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