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EL CHASCARRILLO

Tamara se preocupa por la situación económica

Ojear el último número de ¡Hola! ha sido una deliciosa sorpresa para muchos: la sinigual Tamara Falcó se desmarca con uno de los artículos de moda

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Tamara se preocupa por la situación económica
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    Ojear el último número de ¡Hola! ha sido una deliciosa sorpresa para muchos: la sinigual Tamara Falcó se desmarca con uno de los artículos de moda que tenía prometidos a la revista del saludo. La especialista en communications ha estado muy atareada estos días viajando de una punta del globo a la otra, asistiendo a desfiles, besándose con los diseñadores en las kissing room, discutiendo sobre la relevancia del plisado en las nuevas colecciones... y además poniéndolo todo negro sobre blanco para un texto que lleva su firma: la redacción del artículo es supertamarista, aquí no hay negros que valgan.

     

    Quizás sea porque se considera a sí misma una chica joven a la que le queda mucho por aprender por lo que no expresa su opinión en todo el texto, o bien porque no quiere enemistarse con nadie por si algún día le hace falta que le presten algún trapito. El caso es que Tamara hace sus crónicas de moda sin caer en demasiadas críticas al estilo de las propuestas. Lo más que se atreve a decir es que las colecciones de Marc Jacobs y Calvin Klein fueron las más “llenas de imaginación”: todo un alarde de diplomacia del que sólo nuestra aristocrática Lechugas sería capaz. De lo que sí se acuerda es de nombrar “el actual pánico vivido en Wall Street a causa de la crisis económica en la que está sumergido el país”: tantos años cerca de Miguel Boyer se tenían que notar en algo, y ella, que es una mujer posmoderna y fragmentada, sabe que el periodismo es hacer un análisis completo y profundo de la actualidad.

     

    Una cosa es cierta: el trabajo de Tamara es bastante cómodo: nada de 40 horas semanales (ni de 65, por supuesto: ella no sabe de qué va la famosa directiva europea sobre los horarios laborales). Tamara trabaja una vez cada seis meses, es decir, cuando hay desfiles en las grandes capitales de la moda. En febrero repasó las colecciones prêt-a-porter de otoño-invierno 2008-2009 de París y ahora le toca con las de Nueva York. La pena es que el frenesí de los desfiles le impide pasar en España tanto tiempo como ella querría. Tamara está poco en su casa madrileña y de hecho su ausencia se notó el pasado jueves en el concierto que su hermanastro Julio José ofreció en Madrid, al que sí asistieron su madre Isabel Preysler y Ana Boyer. “No importa”, pensará ella, “cuando vuelva le digo a Julito qué se tiene que poner para estar mono en primavera y todo arreglado”: ¡Quién pudiera tener las ideas tan claras como Tamara! 
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