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EL CHASCARRILLO

Letizia y su madre se adornan a pares

¿Quién no se ha puesto alguna vez una camiseta de su hermano mayor, a quién no le ha obligado mamá a seguir utilizando unos pantalones de

Foto: Letizia y su madre se adornan a pares
Letizia y su madre se adornan a pares
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    ¿Quién no se ha puesto alguna vez una camiseta de su hermano mayor, a quién no le ha obligado mamá a seguir utilizando unos pantalones de algún primo lejano que habían ido a parar a casa? Las ‘herencias’ están a la orden del día en todas las familias, por muy cerca de la monarquía que éstas estén. Para muestra un botón, o dos: tantos como pendientes repetidos hay entre la princesa Letizia y su madre Paloma Rocasolano.

    La semana pasada la esposa de Felipe de Borbón lució unos pendientes de brillantes terminados en perla durante la recepción en honor de los premiados con el Príncipe de Asturias en un acto que tuvo lugar en el Hotel Reconquista de Oviedo, unas piezas con las que ya se la había visto en algún que otro acto. En Oviedo Letizia saludó a los galardonados, sonrió a los invitados y posó para los fotógrafos como mandan los cánones de su labor: todo muy normal y previsible.

     

    Al día siguiente, durante la entrega de premios que tiene lugar en el teatro Campoamor, Letizia cambió de look y optó por unas piezas más pequeñas de la firma Yanes, pero los pendientes del día anterior tenían reservada una segunda aparición en los premios más importantes del Principado. Paloma Rocasolano hizo una entrada silenciosa y se colocó en el asiento que la organización le había asignado en el patio de butacas. Sin embargo su discreción no pudo impedir que los fotógrafos la captaran aplaudiendo al paso de su hija y su yerno y escuchando con atención los discursos de los premiados. En ese momento ¡chas! Uno de los disparos un fotógrafo logró tomar la imagen de los complementos que colgaban de sus apéndices auditivos, que eran idénticos a los que el día anterior había llevado Letizia (si es que no eran los mismos).

     

    ¿’Herencia’ familiar? Puede ser, aunque también es bastante posible que, como los turistas españoles en las tiendas neoyorquinas, se apuntaran al ‘give me two’ y encargaran dos pares iguales. Letizia ya nos ha enseñado que una princesa puede repetir traje en varios actos y ahora aprendemos que con los pendientes ocurre exactamente lo mismo. Si no se los puede poner ella, ya habrá alguien que los quiera lucir. Posibilidades hay muchas, aunque hay algo seguro: no hay nada que una más a dos personas que una joya, que para algo es eterna.
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