Berta Collado emula a Carmen Lomana: no sin mi modisto
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Berta Collado emula a Carmen Lomana: no sin mi modisto

Ya lo dijo Vanitatis hace mucho tiempo. El lomanismo ilustrado es una filosofía de vida cada vez más extendida en nuestro país. Carmen Lomana, representante de la high

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Berta Collado emula a Carmen Lomana: no sin mi modisto

Ya lo dijo Vanitatis hace mucho tiempo. El lomanismo ilustrado es una filosofía de vida cada vez más extendida en nuestro país. Carmen Lomana, representante de la high class por antonomasia, marca tendencia con aquello que hace. Si la divina se planta en el front row de Cibeles con gafas de sol, al año siguiente cuatro o cinco famosas de renombre siguen la tendencia.

Si Lomana va con su perro como compañía, los toy pets de las celebrities se convierten en protagonistas de las fotografías oficiales de distintos actos sociales. Ahora que a ella le ha dado por llevarse a sus modistos de confianza de paseo por el mundo, otros han decidido seguir su camino para ayudar a la promoción de sus trajes, porque con esto de la crisis, la cosa está mu’ malita.  

La empresaria –porque sí, como ella misma decía, trabaja todos los días- decidió llevarse a Santiago Bandrés en su paseo a la India, y descubrir el país ante las cámaras de vídeo y con un reportaje fotográfico con palacio de atrezzo incluido. Todo para asistir al cumpleaños de maharajá de Udaipur. Ahí es nada.

Otras han seguido sus pasos también en esto. Así, Berta Collado, aunque no ha tenido su reportaje en Hola sino de alguna que otra revista masculina, ha intentado emular a la celebrity. La reportera de 'Sé lo que hicisteis', ataviada con un vestido blanco con un sobrecuerpo de encaje negro, decidió llevarse a Javier López De Uralde, creador del traje, a un evento más modesto que el cumpleaños de un mandamás indio: los premios TP. La lástima fue que pese a la voluntad de los famosos, la prensa decidió dar un sonoro plantón a la organización por su mal hacer.

No había más fotógrafo en el photocall que el de la propia revista que entregaba los galardones para inmortalizar el momento. El resto habían salido por la puerta de atrás con un sonoro cabreo porque las condiciones de trabajo no sólo no eran óptimas, sino que ante una serie de peticiones no hubo respuesta coherente. Así que Berta, que podría haber aprovechado el momento para dar un empujoncito a su amigo, se quedó sin foto. Una lástima, porque iba monísima. Seguro que Lomana se habría sentido más que orgullosa de ella.