Ana de Armas la 'arma' en la fiesta de Fotogramas
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Ana de Armas la 'arma' en la fiesta de Fotogramas

Recién separada del actor Marc Clotet, Ana de Armas no está por la labor de quedarse en casa y llorar el desamor. La actriz cubana ha

Foto: Ana de Armas la 'arma' en la fiesta de Fotogramas
Ana de Armas la 'arma' en la fiesta de Fotogramas

Recién separada del actor Marc Clotet, Ana de Armas no está por la labor de quedarse en casa y llorar el desamor. La actriz cubana ha optado por aprovechar la más mínima ocasión que se le presenta para salir de fiesta y mover el cuerpo al son de la música, cualquiera que sea. De Armas no para. Hace tan sólo unos días, se desmelenó por completo en la fiesta que Pedro Almodóvar ofreció en la discoteca del Casino de Madrid con motivo del estreno de Los amantes pasajeros, su última película. La noche de este lunes, durante la party posterior a la entrega de los Premios Fotogramas, volvió a suceder: Ana de Armas la armó.

Lo que sorprende en su actitud de los últimos días es que se muestre tan desenfada, ya que siempre ha intentado mantenerse en un perfil discreto. Esta vez, la actriz contó con un corrillo de acólitos -en movimiento, pero al estilo María Teresa Campos-, que no pararon de jalearle y aplaudir sus sensuales movimientos. La actriz disfrutó especialmente con las canciones latinas. El punto álgido de sus lances de cadera llegó cuando sonó una de las salsas de Marc Anthony. Ahí se produjo un éxtasis casi teresiano. Ana estuvo fielmente acompañada por su amigo Fernando Tielve y sus bailes fueron motivo de tertulia entre muchos de los invitados.

Eso sí, como ocurrió durante la convocatoria de Almodóvar, no volvió a pronunciarse sobre su extinto matrimonio con Clotet. Éste, quien ha sido visto estos días por las calles de la capital con una conocida reportera de televisión, se ha entregado a una vida mucho más discreta que su exmujer, que peregrina de fiesta en fiesta con la intención de bailar sin parar y mostrarle al mundo entero que su amor con el que ha sido su marido durante los últimos dos años ya no le hace plín. Y eso que no es ni Ordóñez ni Dominguín.