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Felipe Juan Froilán, digno heredero de su abuelo el rey Juan Carlos I

Abuelo y nieto comparten tardes de toros, gustos y aficiones. Pipe de todos los Santos no será rey de los españoles, pero sí de los 'juancarlistas' (los fans del emérito)

Foto: Froilán. (Ilustración realizada por Jate para Vanitatis)
Froilán. (Ilustración realizada por Jate para Vanitatis)

Dice el saber popular: de tal palo, tal astilla y de padres gatos, hijos michinos. Añado: de abuelos campechanos, nietos otro tanto. Los cronistas de la realeza aseguran que la hija favorita del Rey emérito es Elena, la más borbona de los tres hijos que tiene con la consorte Sofía. No es descabellado pensar que su nieto preferido es el mayor, del que es padrino de bautismo, Felipe Juan Froilán de todos los Santos de Marichalar Borbón. Cuarto en la línea sucesoria al trono de España, el único nieto retratado por el ‘pintor de corte’ Ricardo Macarrón. Por ahora el más popular y mediático (es el único nieto mayor de edad) de la tercera generación de Borbones y Grecia. Son muchas las aficiones que abuelo y nieto comparten.

Cantan en mi pueblo: “Yo no voy a los toros, porque son caros, me voy a comer uvas a Valdecarros”. A don Juan Carlos Borbón y Borbón no lo hemos visto por Valdecarros vendimiando, le deberán gustar más los morlacos. Juanito no es taurino de palabra, sino de obra. El emérito ha sido un asiduo a las plazas de toros durante su reinado (representando o no a la Corona) y lo es durante su jubilación. Prefiere la barrera al palco. Es campechano. Su nieto también lo es, campechano y taurino, y no se pierde una corrida en Las Ventas de Madrid junto a su madre y hermana. Entre sus mejores amigos figura el torero Gonzalo Caballero. Al sobrino del rey Felipe VI sí lo hemos escuchado defender la mal llamada ‘fiesta nacional’ en el programa de Antena 3 ‘Espejo público’. Unas declaraciones a media voz que despertaron ternura y rechazo a partes iguales.

Don Juan Carlos en San Sebastián con su hija Elena y sus nietos Felipe y Victoria Federica. (Gtres)
Don Juan Carlos en San Sebastián con su hija Elena y sus nietos Felipe y Victoria Federica. (Gtres)

Como a Felipe IV, les gusta mucho la caza aunque sus aventuras con las armas les han traído algún disgusto. A Juan Carlos la excursión a Botsuana le ‘costó’ la salud y la alta popularidad en las encuestas (incluso algunos expertos dicen que el trono). Pipe casi pierde su pinrel real por un disparo ‘despistado’ en la finca familiar El Garrejo de Garray. Visto así, poca cosa, a Carmen la del Tiro la salva le supuso la pérdida de libertad.

Abuelo y nieto son de buen comer, prefieren la gastronomía ibérica a la foránea como su antepasada Isabel II, que dicen solo comía cocidito madrileño y pollo asado, así hiciese cuarenta grados a la sombra o estuviese de exilio en París. Juan Carlos desde su abdicación se ha recorrido gran parte de la geografía nacional en busca de los mejores restaurantes y a Felipe Juan lo han cazado hartándose a fuet en la madrugada madrileña.

También son amantes de las mujeres. Infinidad de romances se le han adjudicado al emérito; y al nieto, con tan solo 18 añitos, no son pocas las chicas con las que se le relaciona. Son los Escassi de la Zarzuela, además de muy simpáticos y bromistas.

Fumar es un placer para el que fuma. Les gusta celebrar sus logros a golpe de puro como al presidente Mariano Rajoy. Pipe se ha graduado como bachiller y lo hemos podido ver lanzándose al agua (tradición en su cole de EEUU) y fumándose uno. Don Juan Carlos era un gran amante de los habanos y los cigarrillos, como su padre don Juan, hasta que fue intervenido en el hospital Clínico de Barcelona tras la detención de un nódulo en el pulmón. Dicen que ha vuelto a las caladas. No son los más políticamente correctos de la familia. Son los más Borbones, carne de biografía no autorizada. Una delicia para los amantes de las semblanzas noveladas.

Mucha tele que cortar

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