Dios no lo quiera

El ocaso de María José Cantudo

Tras su áspera partida de 'Sálvame Deluxe' muchos creen que la carrera televisiva de la vedette, lejos de Telecinco, está acabada

Foto: María José Cantudo. (Ilustración realizada por Jate para Vanitatis)
María José Cantudo. (Ilustración realizada por Jate para Vanitatis)

María José, esto me duele más, a mí, que a ti. La Cantudo se sentó el pasado fin de semana en ‘Sálvame Deluxe’ pero no lo hizo como acostumbra, como una estrella, pese a ir ataviada como una judía de postín en tiempos de Isabel la Católica. No fue como en otras ocasiones a recoger un falso Goya por toda su carrera ni a contarnos, divertida, que tras una caída había llamado a los Pelochos, “llamé al 11888 y dije: soy María José Cantudo y me estoy muriendo”. Había programado su visita sin motivo ni razón -en verano los programas de entrevistas faltos de personajes tiran de hemeroteca-, sin embargo, la aparición de su nombre en una pieza separada del caso Lezo la impuso como primera figura. Como teloneros: su paisana de Andújar (Jaén), la miss María-Jesú-Ruí, y la pareja de esta, Julio Ruz, que también reaparecieron para hablar de jaleos con la ley y de pasada de algún romance añejo.

La noche de autos María Josefa Cantudo Porcel tenía un objetivo: negar a la mayor su relación personal con el magnate mexicano José Ramiro Garza. Según publicaba El Confidencial, en comunicaciones hechas en su nombre con el despacho de Edmundo Rodríguez Sobrino, MJ habría pedido una contraprestación económica por silenciar los rumores que la vinculaban con el magnate José Ramiro Garza Cantú. Algo que la propia María José Cantudo ha negado.

Muy nerviosa -incluso increpó a la presentadora estival, María Patiño, al sentirse amordazada- desarrolló un discurso que pasaba por admitir que había recibido una gargantilla y una pulserita (bastante hortera, según comentó) un Fin de Año de manos del latinoamericano y que devolvió pero no por confirmar una relación amorosa. No estaban solos durante la entrega de regalos, la Cantudo aseguró no haberse entrevistado vis a vis con Ramiro Garza jamás.

Los nervios iban en aumento. A media entrevista confirmó que habían firmado un contrato por 14 películas (él, entre otras cosas, es productor) y que tras enterarse de que los 24 millones de pesetas que le había ingresado en su cuenta no eran para comprar los guiones de una de las cintas, sino un regalo, le hizo llegar al mexicano un talón por la misma cantidad . Solo hicieron un film juntos, ‘Piernas cruzadas’.

Con un vídeo en el que se recogían diversas informaciones que relacionaban sentimentalmente a José Ramiro Garza y a María José -la pieza incluía una declaración de la vedette afirmando que el empresario le había pedido matrimonio-, comenzó el calvario final de Cantudo la noche de autos. Su testimonio no era sólido.

Con los nervios a flor de piel la actriz se tragó las lágrimas mientras digería un vídeo en el que varios periodistas mexicanos, sin pruebas, afirmaban que el nombre de la artista había estado siempre relacionado, por asuntos del corazón, con numerosos empresarios del país que encumbró como diva a Mónica Naranjo. A la Cantudo, que siempre hace gala de haber amado, en toda la extensión de la palabra, a tres hombres, las insinuaciones le sentaron a cuerno quemado y abandonó el plató, tras rechazar un ramo de flores del equipo, y amenazó con querellarse contra todo el que tuviese algo que ver con esa cinta, así le costase perder todo su dinero. Una fortuna, porque María José es muy ahorradora.

Esta desafortunada actuación supone, en principio, la última aparición de la Cantudo en Telecinco, aunque se augura una pronta reconciliación. Es una lástima (de ser real el final de su colaboración) para ella, para la empresa y para los espectadores. Igual que también es una lástima que la actriz no fuese lo suficientemente rápida (lista lo es más que el hambre) para reaccionar de una manera más calmada ante todas las acusaciones del otro lado del charco. Si la frase que pronunció a gritos -“yo he podido estar con quien he querido porque he sido la mujer más guapa de España y no me ha dado la gana”- la hubiese susurrado picarona, habría salido triunfante; porque al espectador lo que le gusta de María José es su casi virginal personaje de pícara ingenua que explotó en películas y revistas. Fascina ese aura de estar en misa y repicando. Que no la pierda nunca. Que este disgusto no le impida reaparecer, que no caiga en el olvido, algún día, dentro de muchas décadas, si la Historia es justa, una película recogerá la difícil relación entre la vedette y el periodista Jesús Mariñas, del que se ha deshecho siempre a golpe de melena por mucho que le pisase los talones, salvo esta vez, al parecer.

Mucha tele que cortar

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