Ista-ista-ista españa es chenoísta

Chenoa somos todos. Y todos somos maravillosos

La cantante ha revelado en su biografía 'Defectos perfectos' cómo se sintió antes, durante y después de su ruptura con David Bisbal. Ha sido imposible no empatizar con ella

Foto: Chenoa y Bisbal. Ilustración realizada por Jate para Vanitatis.
Chenoa y Bisbal. Ilustración realizada por Jate para Vanitatis.

Chenoa acaba de publicar sus memorias, porque Chenoa es joven pero ha vivido mucho y bien, aunque en ocasiones, como la que nos ocupa, haya pasado las de Caín. En ‘Defectos perfectos’, la cantante relata, por fin, cómo fue, vivió y sufrió su ruptura con el también triunfito David Bisbal. Se preguntan las voces críticas con la diva que a qué viene contar este episodio una década después; pues mire usted, bisbifan o chenofóbico o lo que sea usted, porque es su vida, porque le da la gana y porque con las páginas dedicadas a la disolución de la pareja un tipo receptivo, como lo eres tú, mi lector, aprende cómo afrontar una ruptura presente o futura, porque de los fallos de Chenoa uno aprende. Porque desde que puso un pie en el portal para confirmar a la prensa la ruptura con el chándal gris: Chenoa somos todos.

Tras leer este capítulo (lo puedes consultar aquí), Chenoa y por ende nosotros -porque repito: Chenoa somos todos- hemos aprendido que, como dice mi amigo Pablo, en el amor hay que ser egoísta y no sacrificar nada que el otro no esté dispuesto a sacrificar; como por ejemplo un carrerón en la industria musical. Como dice Cheno, “nunca quieras a alguien más que a ti misma”.

También deja claro en esta parte de su biografía que hay ojos que se enamoran de legañas. Chenoa es los ojos porque es una estrella poderosa y David Bisbal es la legaña que en vez de enfrentarse a su ¿pareja o expareja?, prefiere cambiar de número de teléfono para no dar explicaciones de su huida. Que también le digo a Chenoa que ya tenía una edad para saber que cuando uno dice que se va, es porque ya se ha ido, y para haber visto que el niño de rizos de Almería no era más que eso: un niño.

David Bisbal y Chenoa durante un concierto de 'OT'. (Gtres)
David Bisbal y Chenoa durante un concierto de 'OT'. (Gtres)

“En ese infierno andaba, cuando vi que mi portal estaba lleno de cámaras y, que nadie me pregunte por qué, se me ocurrió bajar de aquella guisa. Nadie en mi situación sabría contestar. Imagino la cara de mi amiga cuando me vio, lacrimógena perdida, ante las cámaras. Vino volando a rescatarme, metió algo de ropa en una bolsa y me llevó a su casa para atiborrarme de valerianas y vino”. Este episodio del que la cantante parece arrepentirse demuestra que es humana, que el amor es dolor, incluso para una mujer fuerte, de bandera, como ella, y confirma la teoría de Bienvenida Pérez: una mujer enamorada (lo mismo que un hombre, supongo) es una mujer fuera de control.

Cuando la cantante confirmó que David estaba con Elena Tablada, en vez de enfadarse con él, la pobre entendió que “el abandono, el rechazo, la tristeza inmensa, todo era culpa mía. O, al menos, eso creía yo. Qué manía esta nuestra de culpabilizarnos por los comportamientos de otros. Qué gran error”. Es muy probable que esto sea lo más importante que nos ha enseñado el drama ‘chenoil’: nadie es mejor que nadie, solo diferentes y que uno no tiene la culpa de que el otro se enamore de un tercero.

También habla de la no cobra en ‘OT: El reencuentro’, la ‘no cobra’ que cerró para siempre la puerta a una reconciliación entre los dos cantantes. A este chorreo de declaraciones Bisbal solo ha dicho que él no ha hablado nunca y no lo va a hacer ahora, matiza que toda historia tiene, al menos, dos versiones. Mira David, como dice Isa Calderón: "Es Chenoa la que te da valor a ti y no al revés". En esta historia es Chenoa la buena y tú el malo, porque en todas historias de amor hay buenos y malos.

Mucha tele que cortar

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios