¿Qué tiene de malo que a Lydia Lozano le guste la tele?

Que a uno le guste ver la tele o hacer televisión no es delito. Además la colaboradora de 'Sálvame' hace muy buena tele

Foto: Lydia Lozano. Viñeta realizada por Jate para Vanitatis.
Lydia Lozano. Viñeta realizada por Jate para Vanitatis.

Se ha hablado tanto del posible despido de Lydia Lozano y Terelu Campos en ‘Sálvame’ que el tema parece añejo. El asunto que no es viejo ni lo parece es la defensa de Lydia Lozano. A la periodista le gusta la tele, ella dice que más la radio pero no se fíen. Le gusta muchísimo la tele ¿y cuál es el problema? ¿Dónde está el problema de que le apasione hacer televisión? Hombre, si no hiciese otra cosa la mujer en todo el santo día que tele y tele y tele y después tele. Pero Lydia sale de cañas, de marcha, se va a la playa con Charlie (su marido), salta desde trampolines por él, se vuelve a casar con él vestida de butanera… Dicho así parece que la vida de Lydia es un plató de televisión y Charlie pero no se equivoquen porque ella es muy de su familia y sus amigos.

Además de gustarle la tele, que hasta donde sé de leyes no es delito, Lydia hace muy buena tele. Lydia lleva demostrando su profesionalidad frente a la cámara desde ‘Tómbola’, donde se peleaba con Bienvenida Pérez para demostrar cuál de las dos era más mentirosa y menos inteligente. Incluso desde antes, desde aquella vez que fue a ‘Hablando se entiende la gente’ para ‘representar’ el papel de niña bien la noche que el programa versaba sobre tribus urbanas. De aquellas ya vestía botas altas, minifalda y melena rubio de bote. “Ni tengo un Jaguar, ni vivo en La Moraleja”, ha pasado a la historia de las frases de las pijas.

Después de ‘Tómbola’ llegó el salto a la emisión nacional con ‘A tu lado’ y ‘Salsa rosa’ en Telecinco. Una gloriosa época empañada por el escándalo Ylenia Carrisi, hija de los cantantes Romina y Albano. Conviene no entrar en detalles, pero de esa época le viene a la canaria su costumbre de llorar en televisión. Una sana práctica que ha perfeccionado en brazos de ‘Sálvame’. Espacio en el que hemos conocido mejor a Lydia y a todos sus compañeros porque no nos engañemos: ‘Sálvame’ versa sobre ‘Sálvame’. Pero tita Lyli, como la llamamos muchos en nuestras casas, no solo ha llorado, la tita nos ha hecho reír. Muchísimo. Rota la coraza de periodista que esconde a la persona, Lydia ha conquistado el corazón del público a golpe de ‘chuminero’. El corazón y las peluquerías de España, porque no son pocas las señoras que acuden a sus estilistas del cabello pidiendo los matices de la colaboradora.

Lydia no tiene miedo al ridículo y se ha disfrazado cuantas veces se lo han pedido, incluso alguna más, porque Lydia no es tonta y cada programa se disfraza de su personaje con todos esos collares y gafas de color. Lydia no tiene miedo a nada, bueno, quizás sí, a dejar de hacer tele. ¿Y quién no tiene miedo de que le den la patada? Pese a su pavor presumible y comprensible, Lydia ha seguido haciendo tele, llorando amargamente cuando le filtraron que su cabeza estaba en la picota. Porque a Lydia le gusta la tele, porque Lydia es tele y viva la tele. De Terelu, me temo, no se puede decir lo mismo.

Mucha tele que cortar

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