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Isabel Pantoja también es humana

El reencuentro de Isabel Pantoja con su “pequeño del alma” fue casi tan emocionante como el final de El show de Truman, cuando el protagonista descubre  el

Foto: Isabel Pantoja también es humana
Isabel Pantoja también es humana

El reencuentro de Isabel Pantoja con su “pequeño del alma” fue casi tan emocionante como el final de El show de Truman, cuando el protagonista descubre  el mundo real y toda América se agarra una  llorera de campeonato. Con Kiko y su madre pasó algo parecido. Los que lo vieron en directo tiraron de pañuelito. Eso, los más finos. El resto, con lo que tenía más cerca.  Lágrimas y más lágrimas de una historia que ni tan siquiera Kiko tenía conocimiento. Sabía que tendría sorpresas, pero no que  su madre estaría en vivo y en directo para comerlo a besos.

Ha sido el acontecimiento televisivo de la temporada. Y no sólo por ver a Pantoja sentada en un plató de Telecinco, que ha sido su bestia negra durante los últimos años con las apariciones estelares de Julián Muñoz y resto de la banda llamándola de todo, menos bonita, sino por verla guapa, relajada y divertida.  Dos condiciones que últimamente no formaban parte de su personalidad pública. Por eso llamo más la atención. Es cierto que estos últimos años no han resultado  fáciles con la ‘Operación Malaya’ sobre su cabeza y elementos perturbadores a su alrededor, que no la han beneficiado en absoluto, sino todo lo contrario.

Aparentemente suele estar a la defensiva y, por eso, no resulta simpática. Tampoco lo quiere ser con los que no conoce. Con la prensa ha mantenido una relación de amor/odio muchas veces justificadas y otras no. Para la gente que no la sigue a través de sus conciertos,  sus apariciones  televisivas se resumían en aquella mítica frase: “No me vas a grabar más”, mientras arrebataba como un miura la cámara al reportero.  Y por eso su cambio radical ha sorprendido para bien, porque, en realidad, Pantoja es vulnerable y tierna como cualquiera. 

Ha llorado a lágrima viva cada vez que veía a su “pequeñito” sufrir y le daba ánimos a través de las llamadas que permitía el programa con otra frase que puede eclipsar al “Andreíta, coño, comete el pollo” de Belén Esteban. El “cariño, te quiero con gota o sin ella” formará parte del histórico de Pantoja. Ahora habrá que ver cómo se desarrolla la vida cotidiana de la cantante que, gracias a este reencuentro familiar televisado en directo, ha vuelto a la primera línea mediática.  Pero , esta vez  por decisión propia. Francisco Rivera Pantoja obró el milagro. Por cierto el  consejero delegado de Tele 5, Paolo Vasile le envió un ramo de flores inmenso con una tarjeta que ponía: “Por fin”. El siguiente capítulo está aún por escribir.

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