¿Está tu pareja marcándose un cushioning?

El tonteo digital tiene nombre propio. Pero, ¿en qué punto roza la infidelidad? Las 'dating apps' abren nuevas vedas al infiel y el resultado es el mismo. Ahora y siempre

Foto: 'Cushioning', un nuevo término en la era de las aplicaciones para ligar. (Foto: Tommy Hilfiger)
'Cushioning', un nuevo término en la era de las aplicaciones para ligar. (Foto: Tommy Hilfiger)

Desconozco si antes el amor era más o menos sencillo, pero es innegable que el campo de actuación de Cupido ahora cuenta con un diccionario propio de la Real Academia Española. El último término a tener en cuenta es el 'cushioning', y quizás tu pareja te lo esté haciendo. O quizás seas tú la que haya sucumbido al engaño digital en busca de un nuevo compañero. Analizamos de qué se trata y si es perdonable o motivo de tarjeta roja.

El 'cushioning' hace referencia al flirteo online con diferentes personas al margen de tu pareja. La razón por la que se practica es para suavizar el impacto que puede tener una ruptura por lo que, en teoría, es un acto que busca la autoprotección. Aunque ahora que lo pienso, tiene tanto sentido como darle un sartenazo a la vecina del tercero porque temías que te robara tu última compra de Amazon del buzón, ¿no?

En realidad, este término es muy parecido al 'benching', que consiste en mantener el banquillo de pretendientes lleno para que cuando la relación termine, dispongas de diversos jugadores con los que empezar un nuevo partido. La diferencia radica en que a este se le otorga un aura egoísta, mientras que el 'cushioning' se maquilla como una forma de autodefensa. Lo que está claro es que si tu chico está haciendo una u otra práctica, dudo mucho que vayas a entrar a valorar las razones por las que lo hace, ¿verdad?

El problema real del 'cushioning' es que esconde un acto de cobardía y miedo ante la idea de la ruptura, y la clave para tener una relación sana es dejar atrás el miedo. Porque cuando nuestra pareja es un gallina, nos toca los huevos. Los ovarios, vamos. En la era de las 'dating apps', no es extraño embarcarte en una relación y dejarte llevar por esta nueva práctica en un comienzo, cuando todavía no sabes si tu 'match' va a durarte más de un par de likes o achuchones. Pero, ¿tolerarías que tu pareja estable estuviera tonteando con otras? ¿Consideras infidelidad el tontear con una persona a la que jamás tocarás?

La clave para saber si eres víctima del 'cushioning' es observar cómo reacciona tu pareja cuando recibe una notificación en el móvil. Si se le dibuja una extraña sonrisa (¿Estaría La Gionconda detrás de esto?) o si hace todo lo posible para que no veas sus conversaciones, lo mejor que te puede estar pasando es que esté tonteando con otras... con suerte de que la cosa no vaya más allá.

Algunos creen que no se trata de una forma de infidelidad 'light', sino simplemente de mantener la mente abierta por si la relación no funciona. Otros lo practican para canalizar la emoción resultante de estar comenzando una relación, pues así consiguen frenar el impulso de mandar constantes mensajes a la nueva conquista y racionar de esta forma sus emociones. Otros –porque hay gente para todo, queridos lectores– lo utilizan para mantener su autoestima bien alta. A nadie le amarga sentirse deseado, y tontear con otras personas refuerza el ego de muchos.

Imbuida de nuevo por el síndrome Carrie Bradshaw, no puedo evitar hacerme un par de preguntas.

1. ¿Habré sido víctima del 'cushioning'? Y no me refiero a si alguna de mis parejas me lo habrá hecho en mi vida (estoy más que segura), sino a si algún hombre me ha tenido como plan B mientras mantenía una relación. Quizás esa sea la causa por la que en ocasiones he pasado semanas hablando con hombres a los que no ha habido forma de ver y que han desaparecido de la faz de la tierra (hola, querido 'ghosting') por arte de combustión espontánea emocional, aunque en mi mente han fallecido o han sido abducidos, porque asumir que alguien pasa de ti nunca es fácil.

2. ¿Perdonaría un 'cushioning'? Para comenzar, no me veo acusando a nadie de estar siendo un 'kamikaze cushionero' sin morirme de vergüenza, porque el uso de este término sin un ordenador de por medio me haría parecer Tamara Falcó. Para continuar, si la cosa se queda en meras conversaciones... ¿podría tacharlo de infidelidad? Pero, ¿y si las conversaciones devienen en sexting? ¿Y si el sexting incluye el envío de imágenes subidas de tono?

Cada uno marca los límites de su relación, y es evidente que no todos entendemos la pareja de la misma forma. Lo que me tranquiliza y a la vez me aturde es que cada día surjan nuevos términos para hablar de unos problemas sentimentales que, rara vez, resultan novedosos. Las aplicaciones para ligar han traído consigo un sinfín de nombres con los que etiquetar conductas, aunque siempre hayan existido. ¿Mi lastimera conclusión? Seguimos siendo tan traicioneros como siempre, pero ahora la tecnología nos respalda... y bautiza nuestros males.

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En la cama con Marita

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