Santi Taura, cocina pasional, sabrosa y original en Mallorca
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Santi Taura, cocina pasional, sabrosa y original en Mallorca

Santi Taura no es un restaurante para veraneantes, si quieren conocerlo, y ya les anticipo que deberían hacerlo, deberán reservar con tiempo y disfrutar

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Puede parecer extraño que, al poco de finalizar el periodo de vacaciones para la mayoría de nosotros, dediquemos este espacio a un restaurante en la isla de Mallorca. Pero Santi Taura no es un restaurante para veraneantes, sobre todo porque cierra por vacaciones desde el primer al último fin de semana de agosto, así que, si quieren conocerlo, y ya les anticipo que deberían hacerlo, tendrán que reservar con tiempo y disfrutar de la maravillosa isla de Mallorca fuera del complicado mes en el que todos coincidimos y menos luce la belleza de este pedazo de cielo en la tierra, como ha sido definida recientemente por nuestro flamante rey Felipe VI.

A pesar de los 11 años que lleva abierto el restaurante, Santi Taura sigue siendo un joven cocinero al que pronto ha llegado su reconocimiento en forma de presencia en numerosas guías y, lo que es más importante, de un público entusiasta y fiel que lo ha catapultado a la categoría de restaurantes que se deben reservar con mayor antelación de entre todos los españoles. Y ha llegado a este punto a través del difícil camino del compromiso con la creatividad y con la tierra en la que se ubica.

En pleno centro de la isla, próximo al más conocido municipio de Inca, se encuentra Lloseta; lejos de Palma, lejos de las playas, lejos de los centros turísticos y de las bonitas calas, pero cerca de la Sierra de la Tramuntana, de sus recogidas huertas y de los privilegiados viñedos y olivares que tan acertadamente se explotan en la actualidad. Cerca de los porcs negres, de las gallinas en libertad y de las ovejas y cabras que pastan en las possesions de los alrededores. En medio de la nada y en medio de todo lo que se necesita para hacernos disfrutar.

A diferencia del "Viaje a Ítaca", en este caso lo importante no es el camino, sino el destino. Se trata de un restaurante bonito y confortable, con una amplia cocina a la vista que ocupa el lugar más destacado. Sala y cocina conforman un espacio único donde el cocinero ejercerá de mediador entre el comensal y los productos de su tierra. Decía Cela que "fruto del amor del hombre por la tierra, nace la casa", y lo que Taura nos ofrece es amor y orgullo por lo suyo, que con su trabajo hace nuestro. Cocina sensata, sabrosa y original. Casi nada.

No existe carta y la propuesta consiste en un menú único que varía cada semana integrado por tres entrantes, pescado, carne y postre al irrisorio precio (por la cantidad y calidad que ofrece) de 33 €, a lo que se puede sumar un plato de quesos a seleccionar de entre un bien surtido carro con los mejores ejemplares preferentemente, como es natural, de las Baleares. Hace unos días disfruté de un menú de enorme nivel con preparaciones acertadas como la patata enmascarada con butifarrón o los fideos rosellat con gambas, brillantes como los raviolis de verduritas, las sopas mallorquinas de verano, el pez mantequilla con escabeche de calabacín, tomate y alcaparras (plato de la noche), o sencillamente correctos como el carré de cordero asado a baja temperatura con berenjenas.

Como comentaba, la sala es atendida por un equipo liderado por el propio Santi Taura junto al Sumiller Nico Crispino, y ambos componen un brillante tándem perfectamente ensamblado y dirigido a satisfacer los gustos y necesidades de los clientes. Sorprende que, a pesar del modelo de menú único, se esfuercen por adaptarse a las particularidades de los comensales, y que lo hagan de tan buen grado. Nico, profundo conocedor y admirador de los vinos mallorquines, nos guía por una carta no demasiado extensa pero muy bien pensada y a precios más que razonables. En una cultura como la nuestra, donde tendemos a menospreciar el servicio de sala, llama poderosamente la atención que en un pueblo del interior de Mallorca salgamos tan gratamente sorprendidos por el nivel de excelencia en este apartado. Confiemos en que cunda el ejemplo, especialmente en aquellos lugares donde debemos vivir de clientes extranjeros de nivel adquisitivo alto.

En definitiva, se trata de una propuesta honrada y de calidad, basada en los excelentes productos que el entorno ofrece, tratados con buena mano y ofrecidos con profesionalidad y amabilidad. Y todo ello con una relación calidad precio imbatible. Un lugar al que, si estamos en la isla, deberíamos acudir.

C/ Joan Carles I, 48. Lloseta, Mallorca. Tlf. 656 738 214

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