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Marius Borg, ¿es el hijo de Mette-Marit la quintaesencia de la Generación Z?

Han nacido en los 90 y han crecido bajo la crisis económica. Por ello, la felicidad no está dentro de sus prioridades. El hijo bastardo de la princesa noruega pertenece a esta tribu. Paso a los 'centennials'

Foto: 'Trendsetter', 'skater' e 'influencer' son algunas de las características que definen a Marius Borg (Instagram)
'Trendsetter', 'skater' e 'influencer' son algunas de las características que definen a Marius Borg (Instagram)

Casi dos metros de altura, pelo rubio –​'man bun' mediante–, barbilampiño y de ojos azules. Nada nuevo sobre la apolínea estampa del bastardo (y primogénito) de la princesa Mette-Marit de Noruega, Marius Borg. A sus 18 años, con permiso de la 'it greca' María Olimpia de Grecia, se ha convertido en uno de los 'no royals' más 'cool' del momento. No recibe el tratamiento de Alteza Real, aunque es un 'príncipe' con alma de 'trendsetter'. Motivo por el cual, además de por haber nacido en la década de los 90, se ha erigido como la quintaesencia de la Generación Z. Pero ¿por qué es Borg el último hombre capaz de acabar con todas las letras del abecedario generacional?

Tras aceptar que los 'millennials' –los nacidos a finales de la década de los 80– 'han muerto', numerosos sociólogos se afanan en encontrar los rasgos característicos de los 'centennials', la 'troupe' de la que forma parte Marius Borg. Si la vetusta Generación Y se ha criado bajo el auspicio de la bonanza económica, ha tenido acceso a la universidad, ha sucumbido a las diversas corrientes estéticas y ha empezado a hacerse un hueco en el mercado laboral, esta nueva tribu se acoge a otros parámetros.

Marius Borg, durante el posado navideño de la familia real noruega el pasado diciembre (Cordon Press)
Marius Borg, durante el posado navideño de la familia real noruega el pasado diciembre (Cordon Press)

Amén de no haberse criado con su padre biológico, el hijo de la princesa Mette-Marit ha crecido en un mundo en conflicto: desde los atentados del 11-S de Nueva York, pasando por la guerra de Irak hasta terminar en la profunda crisis económica mundial. Tres hechos notorios que han convertido a los de su generación en seres individualistas, dependientes de las redes sociales y con un serio déficit de relaciones interpersonales.

Tal es su inmersión en el mundo 'online' que el 73% considera la marca de su dispositivo móvil como un factor determinante para ser 'cool', según se extracta del último informe presentado por J. Walter Thompson Intelligence. Algo que trae de cabeza a los gurús del marketing, quienes no tienen más remedio que observar muy de cerca cuál es su comportamiento como consumidores. Según el National Center for Biotechnology Information, su gusto por el consumo de información rápida (ya sean redes sociales como Tumblr, Facebook, Instagram o Snapchat) ha hecho que la capacidad de atención de los 'centennials' disminuya a ocho segundos en comparación con los 12 entresacados de un estudio muy similar fechado en el año 2000.

Crean, consumen y destruyen mensajes igual de rápido porque, en líneas generales, sus relaciones interpersonales se tornan volátiles. Darse un paseo por los perfiles en redes sociales de Marius Borg invita a pensar que, a pesar de parecer un joven tremendamente popular con casi 20.000 seguidores en su cuenta de Instagram, en sus 'selfies' nunca suele rodearse de la misma gente.

Marius Borg (Instagram)
Marius Borg (Instagram)

Kendall Jenner (20 años) o Jaden y Willow Smith (de 17 y 15) se han convertido en verdaderos catalizadores de tendencias. Con la irrupción de esta nueva generación, los expertos en marketing se devanan los sesos por conocer qué es lo que se lleva y cómo se consume. Y, a tenor del resultado de un estudio elaborado por Futures Company, han caído en la cuenta de que lo que se estila es no tener estilo. Vaqueros, sudaderas, camisas o zapatillas 'last generation' son algunas de las prendas básicas (y atemporales) que pueblan los armarios de Borg y todos los de su quinta.

Estética 'asexual'

Sus niveles de autonomía e independencia no son más que el fruto de ese sentimiento de diversidad, globalización e igualdad de género que mueve sus vidas. Jaden Smith, por ejemplo, acudió a su fiesta de graduación vestido con una falda y al hijo de Mette-Marit no le importa posar para su cuenta de Instagram con pantalones de 'print' animal. “No se sienten apegados a las definiciones lineales de la sexualidad”, aseguran desde J. Walter Thompson Intelligence.

Marius Borg (Instagram)
Marius Borg (Instagram)

Pero ¿qué opinión tienen los propios 'centennials' de ellos mismos? Recientemente, Willow Smith, musa tardoadolescente, confesó a la revista 'i-D' que los de su generación “se sienten en la necesidad de poner en práctica el arte que brota de sus corazones; cuantas más personas lo hagan, mayor será la repercusión que tengan a nivel mundial”. Una vaga definición que pone de manifiesto ese otro punto del estudio de J. Walter Thompson Intelligence: “Solo el 26% de los jóvenes con edades comprendidas entre los 12 y los 17 manifiestan que la diversión y la alegría es su principal preocupación”. Será que las emociones las entienden de otra manera. Quizá lo hagan bajo el filtro 2.0 y sucesivos. Y quizá, casi sin quererlo, la princesa Mette-Marit haya descubierto que su primogénito es hijo de su tiempo desde los muros de palacio. 

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