Lavinia: la mejor carta de vinos

Es una gran tienda de vinos, sí, pero también un estupendo lugar donde comer o picar algo a un buen nivel culinario y con una oferta inigualable de vinos y destilados. Y a muy buen precio

Foto: Lavinia.
Lavinia.

¿Se imaginan un restaurante con una carta de vinos y destilados con más de 4.500 referencias?

¿Se imaginan que ese mismo restaurante tiene una carta de más de 100 vinos por copas?

¿Se imaginan, por último, que todos esos vinos los ofrecen a precio de tienda?

Pues no hace falta imaginarlo, basta con darse una vuelta por Lavinia para encontrar todo eso y mucho más.

Claro, pueden decir, Lavinia es una tienda de vinos … y es cierto, pero Lavinia también es un restaurante, un buen restaurante. No se limiten a disfrutar de ese gran espacio lleno de vinos de todo tipo y de todo el mundo; no se queden solamente en la isla central catando una copa de alguno de los muchos vinos que tienen perfectamente conservados; no se vayan directamente a la bodega que guarda las mayores joyas de Lavinia: anímense a subir a la primera planta y escojan una mesa alta o la barra si solo quieren picar algo o, mejor aún, siéntense en alguna de las mesas del comedor visto para disfrutar de un menú preparado por Antonio García.

Antonio García.
Antonio García.

Cuando, en el año 2014, Fernando del Cerro diseñó para Lavinia una oferta culinaria basada en su pasión por el producto y su particular forma de entenderlo y tratarlo, Antonio García estuvo a su lado proveniente de Casa José y, ahora que Fernando del Cerro ha vuelto a Aranjuez (excursión obligatoria), Antonio ha quedado al frente de la cocina de Lavinia, respetando las mismas bases y aportando su visión personal: el resultado merece francamente la pena.

Se encontrarán con una cocina sencilla en su planteamiento, pero con un gran nivel técnico en su preparación. Nosotros tuvimos la suerte de pillar las últimas piparras que, servidas con un chipirón perfectamente frito, componían un plato impecable; el mismo principio manda en preparaciones como la brandada de bacalao y el vitello tonnato, que se salen de las presentaciones estándar para, de forma sencilla, componer platos muy atractivos y fáciles de comer y que funcionan igual de bien en la barra que en la mesa.

Restaurante Lavinia.
Restaurante Lavinia.

Y queremos hacer mención especial a la barra (y a las mesas altas) porque aquí, además de una carta muy bien pensada y basada en raciones y tapas, se le puede sacar todo el partido a esa impresionante oferta de vinos por copas tanto por entendidos como por aficionados con ganas de aprender. En pocos sitios (por no decir en ninguno) tienen a su disposición a seis sumilleres (entre restaurante y tienda) que les ayudarán a seleccionar el vino indicado para cada plato, pudiendo escoger entre una oferta perfectamente estudiada y donde se encuentran desde generosos hasta champagnes, vinos franceses, alemanes y españoles y todo en una gama de precios que permite beber muy bien a un precio muy ajustado.

Restaurante Lavinia.
Restaurante Lavinia.

Volviendo al comedor, después de las entradas hay una oferta de platos principales donde el chef sigue demostrando esa difícil sencillez que muchas veces echamos de menos en cocinas que buscan en exceso el efectismo; los pescados llegan perfectos de punto con preparaciones básicas que respetan completamente el producto, una coca de pulpo ofrece la textura exacta que se espera del plato, las mollejas se presentan crujientes por fuera y melosas por dentro y, algo tan sencillo como una costilla de cerdo se prepara lacada y con la carne tan tierna que se deshace en la boca.

Restaurante Lavinia.
Restaurante Lavinia.

En el apartado de los postres, la milhojas es ya un clásico que no se puede retirar de la carta pero todos ellos están a buen nivel.

De la bebida no podemos decir nada, pueden escoger de la carta de vinos o se pueden dar una vuelta por la tienda dejándose asesorar por cualquier de los sumilleres que encontrarán. Si alguna botella les apetece, se la suben al comedor y, como les comenté antes, la pagarán a precio de tienda.

En resumen, no se dejen engañar por la entrada, Lavinia es mucho más que una tienda de vinos en el barrio de Salamanca, es un estupendo lugar donde picar algo o comer en condiciones, a un buen nivel culinario, con una oferta inigualable de vinos y destilados y a un precio mucho más asequible de lo que puede parecer; como valor añadido, es un perfecto sitio para tomarse una botella de champagne o de buen vino en la terraza.

Solo dos comentarios: puede que en su visita no encuentren algún plato de los comentados por el cambio de carta y consulten el horario antes de ir.

Lavinia. José Ortega y Gasset, 16. 91 426 05 99

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Los Gastrogatos

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