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un respiro, por favor

Nos alegramos de que estés enamorado, pero ¿tienes que restregárnoslo por la cara?

¿Acaso no odias a esas parejas que presumen de amor instagrameable 24 horas al día? Parejas enamoradas del mundo, os rogamos que mantengáis algo de vuestro amor para la intimidad. Gracias

Foto: Olivia Palermo y Johannes Huebl suben una foto amorosa cada domingo. (Gtresonline)
Olivia Palermo y Johannes Huebl suben una foto amorosa cada domingo. (Gtresonline)

Muchos podemos ya oler la cercanía de las vacaciones -yo tengo que tener un olfato de cerdo busca trufas, porque me quedan exactamente 92 días para las mías-, y junto a las odiosas fotos de pies en la playa, también sabemos que queda poco para que nuestro feed Instagram reciba una sobredosis de parejas mostrando su amor ante bellos atardeceres, piscinas infinitas y brindis instagrameables. Sí: el amor es la carta estrella del verano, el Chanel de las redes sociales y el filtro más recurrente de Instagram cuando las vacaciones se acercan. Quizás me acuséis de ser un Grinch, pero ¿es realmente necesario presumir de amor TODO EL TIEMPO? Reconozco que cuando te enamoras, una de las primeras cosas que haces es subirlo a las redes sociales, porque parece que un amor que no existe en redes no existe en la vida real. Para que veáis que no exagero, lo que SÍ existe es el término ‘stashing’, que se aplica a esas relaciones en las que uno de los miembros de la pareja jamás menciona a la otra mitad en sus redes sociales. Lejos de ser visto como un gesto que denota una firme defensa de la privacidad, los que lo emplean creen que si tu pareja no te incluye en sus fotos, quiere decir que te es infiel o que no le importas. Problemas del primer mundo Instagram, queridos lectores…

Aunque es muy humano querer presumir de pareja, lo cierto es que si el amor se esfuma, te ves obligado a borrar esas decenas de fotografías que subiste a lo largo de tu romance, convirtiéndose tu Instagram entonces en el equivalente del que arranca de su diario las páginas dedicadas a un amor fallido. Cada vez que veo que una pareja sube una foto edulcorada de forma constante, tiemblo. Cuando Johannes Huebl, el marido de Olivia Palermo, sube cada domingo una foto de amor con su mujer, siento la necesidad de gritar: ‘Ya sabemos que os amáis, ¡dejad de darnos envidia!’. Lo sé, esta es la actitud de un ser envidioso, pero jamás he negado serlo.

Una de las tendencias que más escalofríos me hace sentir es la de los selfies post-sex. Sí. Hay muchas parejas que se fotografían acaramelados en la cama, con el pelo revuelto y esa mirada de ‘acabo de tener sexo’ bien presente. De verdad que aplaudo las vidas sexuales activas, pero ¿tenemos que saber que acabáis de acostaros? ¿Os fotografiáis cada vez que os laváis los dientes u os tomáis un ibuprofeno? No, ¿verdad? Pues pensad que ese tipo de fotos son tan innecesarias como las que indican que acabáis de practicar sexo, porque resulta ciertamente incómodo.

Las fotos de besitos son mi perdición. Me imagino a una pareja enrollándose y gritando: "¡Un momento! ¡Saca el móvil, activa la cámara frontal y dame un beso!” y me entra ansiedad. Los besos son maravillosos, lo sabemos todos, pero cuando se convierten en un filtro Instagram, pierden la magia.

Por último, hablemos de las fotos en las que hablas de ‘él’ o ‘ella’ sin etiquetar a la persona en cuestión. “Estoy preparándole la cena”, escribes mientras fotografías el salmón al horno que acabas de cocinar. Lo cierto es que si nadie sabe quién es tu pareja ni a quién le estás cocinado, parece que estés pidiendo a gritos que la gente te pregunte quién es esa personita tan importante para la que cocinas un plato repleto de omega 3.

¿Que qué quiero decir con todo esto? Que el amor es maravilloso, pero la intimidad también lo es. Trolear a tu pareja en redes es genial, subir fotografías que muestran complicidad es una gozada, pero presumir de tu amor perfecto ante tus seguidores constantemente está haciendo que tus followers deseen en secreto que llegue el día de la ruptura para saltar con alegría.

Un amigo tiene una relación que no puede confesar en público y me cuenta cada semana que una de las cosas que más le molesta es no poder subir una foto de su pareja en sus redes sociales. ¿Acaso preferimos subir una foto 'cuqui' a tener una relación de película? Hace muchos años, cuando era pequeña, vi un programa en el que preguntaban a los concursantes si preferirían pasar una noche de pasión con Angelina Jolie o poder contarlo sin que hubiera pasado realmente y que ella dijera que era cierto si alguien le preguntaba. La mayoría respondió que prefería fardar ante sus amigos que disfrutar de una noche de sexo loca.

Ni fotos de manos entrelazadas, ni besos impostados ni melenas revueltas tras practicar sexo, por favor. Cupido, o al menos este Grinch, piden un poco de naturalidad amorosa. Gracias.

Portada de 'Antimanual de autodestrucción amorosa' (Editorial Aguilar)
Portada de 'Antimanual de autodestrucción amorosa' (Editorial Aguilar)

'Antimanual de autodestrucción amorosa' (ed. Aguilar) es el primer libro que publica la periodista Marita Alonso, quien se ha convertido en nuestra consultora semanal en cosas de amor, desamor, sexo y otras dichas y desdichas. Plantéale tus preguntas e intentará darles respuesta.

En la cama con Marita
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